—Tuvo suerte de que el ataque ocurriera mientras estaba en el hospital, así pudieron reanimarlo a tiempo.
—Usé mis terapias naturales y puntos de presión para expulsar las toxinas de su cuerpo. Que tome esta medicina durante tres meses y veremos; no debería tener mayores problemas.
—Claro, no puedo garantizar que vuelva a estar al cien por ciento como antes.
Alba habló sin mucha emoción en la voz, limitándose a decir la verdad.
Alguien que había estado consumiendo un veneno de efecto lento claramente llevaba mucho tiempo expuesto.
Haberle salvado la vida y garantizar que pudiera llevar una rutina normal ya era más que suficiente.
Pero si esperaba volver a hacer deportes extremos sin sudar una gota, eso ya estaba fuera de sus manos.
—¿Qué? ¿Fue envenenado? —Eduardo captó de inmediato el punto clave.
—Así es. De lo contrario, siendo tan joven, haciéndose chequeos anuales y sin historial familiar, ¿por qué colapsaría de repente?
Y no era cualquier veneno; era una sustancia muy rara e indetectable.
Incluso si el paciente moría, la causa de muerte parecería ser un problema de salud natural.
Nadie sospecharía de la existencia de ese veneno.
Si Alba conocía esa toxina, era porque hace unos años, mientras investigaba a esa misteriosa organización, había leído al respecto.
En resumen, tenía todo que ver con cierta persona.
—Entiendo —dijo Eduardo con el ceño fruncido, pareciendo deducir algo, por lo que no hizo más preguntas.
Soltó un suspiro y luego preguntó con cautela—: Entonces, te pido de favor que revises a tu madre; su situación tampoco pinta nada bien.
Aunque no se iba a morir de inmediato, si no detenían el avance de la enfermedad, sería solo cuestión de tiempo.
—Está bien. —Alba asintió y se dio la vuelta para marcharse.
Ese ligero "Está bien" no reflejaba ningún tipo de emoción.


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