Tenía que asegurarse de que, al terminar el reality, Valeria al menos tuviera buena cara.
Valeria se comió todo a escondidas antes de volver con las demás.
¡Já! Ella no era como esas idiotas que buscaban sufrir gratis.
Aunque debía pensar muy bien en cómo darle una lección a Alba.
En la mansión de la familia Góngora.
Liam trabajaba en su estudio, con una computadora portátil a un lado.
En la pantalla se estaba transmitiendo Herederas al Límite.
Desde que Alba se fue a grabar, sentía como si hubiera desaparecido por completo de su vida.
Liam sentía que algo le faltaba.
Su única forma de saber de ella era viendo el programa.
Y, como era de esperarse, la chica no lo decepcionó en absoluto.
Justo cuando la cámara enfocó a Alba, Liam envió veinte Megaregalos en la aplicación.
La pantalla se llenó de efectos especiales de donaciones.
El chat enloqueció de nuevo:
'¡Dios mío, llegó un millonario! ¿Quién es ese usuario misterioso?'
'¡Debe ser un pretendiente de Vale, qué romántico!'
'¿Yo creo que viene por Alba, no? Se fijaron que los regalos cayeron justo cuando la cámara la estaba enfocando.'
Al leer las teorías del chat, a Liam se le dibujó una sutil sonrisa en los labios. Con sus largos dedos tecleó rápidamente y otra lluvia de Megaregalos explotó en la transmisión.
En el set de grabación, el equipo ya había notado la extraña actividad de esa cuenta misteriosa.
—¡Investiguen rápido ese usuario! —ordenó el subdirector, muy emocionado—. ¡Ya donó más de un millón!
Mientras tanto, Alba seguía agachada en el patio avivando el fuego, completamente ignorante del revuelo en línea. La luz de las llamas iluminaba su delicado perfil, desatando otra oleada de halagos:
'¡Se ve hermosa hasta encendiendo fuego!'
'¡El millonario volvió a donar! ¡Está claro que es para Alba!'


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada