Entrar Via

Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 307

Al ver la curiosidad de todos y la urgencia con la que querían saber qué había pasado, Valeria estaba más que dispuesta a darles el show que esperaban.

Soltó un par de quejidos ahogados, fingiendo un dolor extremo, y luego luchó dramáticamente hasta que alguien la ayudó a sentarse.

Finalmente, puso su mejor cara de víctima llevada al límite, mostrando una expresión de alguien que ya no podía callar más la verdad.

Apuntando a Alba con el dedo, estalló en un grito cargado de supuesto dolor y humillación:

—Alba, ¿por qué me tratas así? ¡Te lo he dicho mil veces, si de verdad no me soportas y no quieres que esté en la familia, puedo irme!

—Sé que me odias por ser la hija adoptiva y sientes que te robé el amor que debía ser tuyo. ¡Pero no es mi culpa!

—¡Nunca te he hecho nada malo! ¿Por qué tienes que ser tan cruel y empujarme por las escaleras? ¡Buaaa!

Y con eso, Valeria rompió a llorar desconsoladamente.

Los periodistas, con un olfato afilado para el escándalo, captaron la indirecta al vuelo.

¡La hija mayor, muerta de celos porque la hermana adoptiva era la consentida de la familia, no aguantó más y la arrojó por las escaleras!

¡Bingo! ¡Eso era oro puro!

La exclusiva del mes estaba asegurada; ya podían saborear los bonos y comisiones en sus cuentas bancarias.

Por dentro estaban saltando de alegría, pero por fuera adoptaron expresiones de suma gravedad y se volvieron hacia Alba, la "agresora", para acorralarla:

—Señorita Alba, ¿es esto cierto? ¿De verdad empujó a Valeria por las escaleras por un ataque de celos?

—¿Siempre la ha odiado tanto que la quería ver muerta?

Ante el interrogatorio de los buitres, Alba se mantuvo serena e imperturbable. En el fondo, admiraba profundamente las habilidades teatrales de Valeria.

Mateo apretó los labios, manteniéndose en silencio. Ya fuera que las heridas de Valeria fueran reales o no, la situación se había salido de control.

La ansiedad que sentía en el pecho se multiplicó.

Tenía la fuerte sospecha de que, una vez más, esta inútil lo iba a arrastrar al fango.

—Je. Te la pasas todo el día amenazando con irte de la casa, ya hasta me duele la boca de escucharlo. Y sin embargo, sigues ahí, pegada como chicle —se burló Alba, a quien realmente no le importaba si se iba o se quedaba.

—Además, hace un momento querías buscarte la ruina y yo intenté salvarte la vida. Pero como fuiste tan terca y a fuerza querías caerte, decidí concederte el deseo. Y ahora resulta que tampoco te parece.

Alba se encogió de hombros y abrió las manos, como si fuera la víctima de una gran injusticia. Su actitud hizo que Fernanda y Rosalía soltaran una carcajada.

Al escuchar las risas, el rostro de Valeria se puso verde de rabia.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada