—Además, esta casa estaba vacía. No tiene nada de malo que quede a tu nombre, ¿verdad, mi amor?
Al escuchar las explicaciones de todos, a Sara se le cayó la cara de vergüenza y entendió que se había precipitado. Su marido no tenía ninguna casa chica.
Aunque en el fondo sentía una punzada de rareza, como si algo no terminara de encajar, la situación frente a ella parecía irrefutable.
—Ejem... claro que sí. Valeria lo dio todo por mí; es justo que tenga una casa.
—Eres tan detallista, amor. Con tanto estrés, se me había pasado por alto. Menos mal que tú lo recordaste; de lo contrario, nuestra niña habría quedado resentida.
Sara estaba abochornada y no se atrevía a mencionar frente a los jóvenes el zafarrancho que acababa de armar.
Por suerte, solo habían sido unos gritos en la entrada y sus hijos no vieron lo peor de la escena, o de verdad no habría sabido dónde esconder la cara.
Con esto, el asunto quedó sepultado por el momento.
Apenas regresó a la mansión de la familia Moreno, Sara borró todos los mensajes anónimos de su teléfono.
—¡Qué perversidad! ¡Seguro es algún miserable que no soporta vernos felices y quiere destruirnos!
Después de este bochornoso malentendido, Sara se juró jamás volver a confiar en chismes de números anónimos.
Por más pruebas reales que le pusieran enfrente, no volvería a creer en ellos.
—Esa maldita Clara Serrano debió infiltrar informantes entre nuestra gente. Es la única explicación de cómo descubrieron nuestros movimientos tan rápido.
Joaquín echaba humo por las orejas, sintiendo que los habían tomado por idiotas.
—Esa mujer es un monstruo de la manipulación. No por nada lleva años operando en las sombras de la familia Moreno e infiltró a Valeria como si nada.
Esta vez, Alba había recibido un duro golpe y fue víctima del contragolpe de Clara.
El plan original era plantar la semilla de la duda en Sara para que ella misma escarbara en el asunto, descubriera los nexos reales, y quedara cara a cara con la traición de Eduardo.
Con el tiempo, la mentira sobre los orígenes de Valeria sería insostenible y su identidad como hija ilegítima saldría a la luz.
Pero jamás imaginó que, apenas moviendo la primera ficha, Clara olfateara la trampa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada