Entrar Via

Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 487

Poco después, la puerta se abrió.

¡Y la persona que apareció frente a ella fue una cara más que conocida!

A pesar de todos sus ensayos mentales, Sara se quedó congelada en el umbral, incapaz de asimilar lo que veía.

—¡Eduardo! ¿Qué demonios haces tú aquí?

¡El mismísimo Eduardo Moreno estaba frente a ella!

¿Qué significaba esto?

¡No hacía más que confirmar sus peores pesadillas!

—¿Mi amor? ¿Tú qué haces aquí?

—¿Que qué hago aquí? ¡Esa pregunta debería hacerla yo!

Sara había llegado con la firme intención de actuar como una dama de sociedad, solo para echar un vistazo y comprobar sus dudas, sin gritar ni comportarse como una histérica.

¡Pero ver a su esposo en persona la sacó de sus casillas! ¡La furia estalló en su pecho y sintió el impulso de arañarle la cara!

La ira, la humillación, la sorpresa y el dolor se mezclaron en una tormenta emocional incontrolable.

—¿Qué te pasa? Llegas de la nada a hacer una escena en la puerta —gruñó Eduardo, atrapándola por las muñecas con evidente molestia.

—¡Me enviaron un chisme anónimo diciendo que tenías a tu amante escondida aquí, y resulta que es verdad!

—¡Exijo que me digas dónde la tienes metida! ¿Desde cuándo me ves la cara de idiota revolcándote con otra?

Ante el bombardeo de reproches, Eduardo adoptó una expresión de mártir ofendido y se defendió:

—¡Por el amor de Dios, yo no tengo ninguna amante! Alguien te llenó la cabeza de mentiras para destruirnos.

—¡Deja de mentirme en la cara! ¿Entonces qué haces aquí?

—Esta propiedad es mía. ¿Qué tiene de raro que venga a revisar mis propias inversiones? —respondió Eduardo, sin perder una pizca de aplomo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada