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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 497

Alba respiró hondo, esforzándose por sonar imperturbable: —Vi todo el alboroto con tu empresa y, no sé, me preocupé un poco por ti.

Una suave carcajada escapó de los labios del hombre. —¿Te preocupaste por mí? Y yo que creía que me habías borrado del mapa. Lo de la empresa no es nada grave, tranquila.

Intrigada por su displicencia, Alba preguntó: —¿Y cómo planeas salir de este lío? Porque la cosa está que arde.

—Todo esto no es más que una trampa que yo mismo tendí. Pronto se apagará solo —respondió él sin darle importancia.

Sin darle tiempo a asimilar sus palabras, cambió abruptamente de tema: —Pero hablemos de ti. Has estado esquivándome por demasiado tiempo. ¿No crees que ya va siendo hora de que nos veamos?

—¡Yo no te he estado esquivando! No te creas el centro del universo —negó Alba rotundamente.

¡Ni que le tuviera miedo! ¿Por qué iba a esconderse de él?

Simplemente había estado saturada de trabajo y, además, prefería mantener las distancias para no alimentar los rumores de romance con ese hombre arrogante.

—¿En serio? Qué casualidad, justo voy a pasar cerca de donde estás. ¿Almorzamos juntos?

—¡Ni loca voy a almorzar contigo! —respondió Alba por puro instinto.

—Tsk, tsk... Mírate, te pones a la defensiva. Si no estás esquivándome, es que me tienes miedo. ¿Tienes miedo de que te corteje?

Al otro lado de la línea, Liam ya no podía contenerse, soltando la palabra "corteje" sin filtros.

Pese a su tono despreocupado y casual, por dentro estaba tan nervioso que la camisa se le estaba pegando a la espalda por el sudor.

Estaba más tenso que cuando negociaba contratos de cientos de millones.

Alba jamás imaginó que él sería tan directo; esa última frase provocó que el rubor asaltara sus mejillas de inmediato.

Pero la manera juguetona e insoportablemente encantadora en que lo dijo activó sus defensas en un segundo.

Soltó un bufido despectivo al teléfono. —Ja, no me interesas en absoluto. Si quieres cortejar a alguien, ve a buscar a otra.

—Para tu información, tengo una fila de pretendientes que llega hasta la Patagonia, así que uno más o uno menos no hace ninguna diferencia. Bájate de tu nube.

—Ahora mismo no tengo tiempo para romances. Estoy enfocada en mi carrera, en arruinar la vida de los miserables y en destruir a un par de mosquitas muertas. Así que apártate de mi camino y no me retrases.

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