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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 6

Al ver la ola de agua, Alba dio un giro perfecto y esquivó las salpicaduras.

¡Chirrido!

El Rolls-Royce se detuvo unos metros más adelante.

Alba justo acababa de colgar la llamada.

El chófer se bajó del auto a toda prisa y se disculpó.

—Mil disculpas, señorita. No la vi.

Alba se sacudió la ropa y le contestó tranquilamente.

—No pasa nada, solo ten más cuidado la próxima vez.

En ese momento, la ventanilla del asiento trasero bajó lentamente.

—¿Qué sucede? —se escuchó una voz masculina, profunda y fría.

Alba levantó la vista levemente y se encontró con un rostro apuesto de facciones marcadas.

Los profundos ojos del hombre eran tan fríos como un estanque de hielo, sus labios finos estaban apretados y todo en él emanaba un aura de autoridad intimidante.

Lo único fuera de lugar era una palidez enfermiza en su rostro.

El hombre era tan apuesto que resultaba casi irreal, pero también tan distante que causaba escalofríos.

*Lástima, está envenenado. Supongo que la vida es justa después de todo*, pensó Alba con un suspiro.

—Señor Góngora, lo siento mucho, fue un descuido mío —dijo el chófer con evidente terror.

Liam Góngora paseó su mirada indiferente por Alba.

—Señorita, mis disculpas. Dígame una cifra, tengo prisa. Esto es una compensación. —Su voz era baja y glacial mientras sacaba una chequera del bolsillo interior de su traje.

Alba evaluó al arrogante hombre que tenía enfrente y se rio por la rabia.

—¿Qué pasa? ¿Tienes prisa por reencarnar?

Hizo una pausa deliberada antes de continuar.

—Tranquilo. Con el veneno que llevas encima todavía te quedan tres meses. Si no encuentras una cura para entonces, ni un milagro te salvará.

Las pupilas de Liam se contrajeron bruscamente y su voz se volvió aún más fría.

—¿Qué es lo que sabes?

Alba se encogió de hombros.

—Solo sé un poco de medicina natural. Por cierto, también debes tener problemas de movilidad en las piernas, insomnio y falta de apetito, ¿verdad? Eres joven para tener tantos problemas.

—Mejor guárdate ese dinero para pagar tus consultas médicas.

Después de decir esto, Alba dio media vuelta y se dispuso a irse.

Alba se quedó atónita.

¿Liam Góngora?

¿El líder del Grupo Góngora?

¿El hombre más rico de la ciudad?

Alba recordaba que la familia Moreno y la familia Góngora siempre habían sido grandes rivales.

En el pasado, la familia Moreno llegó a ser la más rica de la ciudad. Pero cuando Liam tomó las riendas, su poder aplastó por completo a los Moreno.

Y así, el título de la familia más rica cambió de dueño.

Dado que Liam mantenía un perfil bajo, casi nunca aparecía en los medios.

Nunca imaginó que el hombre que tenía en frente fuera el célebre e implacable Liam Góngora.

De repente, a Alba se le ocurrió una idea. Acababa de cortar lazos con los Moreno y en ese momento necesitaba un buen respaldo urgentemente.

Y el hombre frente a ella era, sin duda, la mejor opción.

Sus labios esbozaron una sonrisa y un destello astuto brilló en sus ojos.

—Vaya, conque es el señor Góngora. —Alba tomó el cheque, pero en lugar de guardarlo, lo rompió lentamente en pedazos frente a él.

—No me falta dinero. Pero si el señor Góngora está dispuesto a hacerme un pequeño favor, podría considerar curarlo.

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