Había personas que siempre soñaban con volverse inteligentes sin ningún esfuerzo, queriendo ser superiores a los demás.
Por eso, había surgido un grupo de criminales de élite que buscaban lucrarse enormemente con estos oscuros métodos.
Y siempre había un grupo de conejillos de indias dispuestos a someterse a los experimentos primero.
Estas ratas de laboratorio eran las primeras en la línea, sirviendo como peldaños para la élite adinerada que, respaldada por su influencia, deseaba convertirse en seres perfectos.
*Ni qué decir, Clara Serrano seguramente fue una de esas ratas de laboratorio. Investiga cómo fue su pasado.*
Alba no creía que alguien como Clara perteneciera al grupo de los genios por naturaleza.
Definitivamente era del tipo al que usaban como experimento.
*Jeje. Esta vez te me adelanté. Ya investigué toda su vida y, la verdad, no destacó en nada.*
Después de decir eso, le envió un documento.
Alba lo abrió y le dio una lectura rápida a los puntos más importantes.
Esa mujer provenía de una buena familia, con tradición en la medicina natural.
Aunque no se comparaban con los poderosos Moreno, eran bastante acomodados.
Sin embargo, desde joven, Clara había sido rebelde. No tenía mucho talento y tampoco se esforzaba en los estudios; prefería enfocarse en frivolidades.
Se involucró en amoríos desde muy joven. Luego conoció a Eduardo Moreno y creyó que había encontrado su boleto a la alta sociedad.
Pero al final no logró casarse con él.
Además, mientras estaba con Eduardo, también tuvo amoríos con otros hombres.
Vamos, que no era ninguna santa.
Probablemente la abuela también había descubierto esto y por eso se opuso a su relación en el pasado.

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