—No se preocupe, Doña Susana, no me interesa nada de eso. Solo quería tenderle una trampa a Valeria.
—¿Ah? —Susana se quedó desconcertada.
—Sabía que esa mujer no me quitaba los ojos de encima, lo único que quería era ganarme en la subasta, así que le seguí el juego subiendo el precio para que ella lo pagara.
—Seguro la muy idiota está celebrando, pensando que me quitó un montón de cosas que yo de verdad quería.
Al ver a Doña Susana tan nerviosa y estresada por ella, Alba sintió ganas de reír y llorar al mismo tiempo.
Se apresuró a explicarle todo en voz baja.
Aquella estúpida seguía sin aprender; después de tantas palizas, seguía siendo igual de tonta.
—¡Ah, era eso! ¡Albita, eres brillante y astuta!
En ese momento, Susana por fin entendió todo, sintiendo que su futura nuera era sumamente inteligente y pícara.
Y eso era algo muy bueno, solo siendo tan astuta y perspicaz evitaría que otros la humillaran o la engañaran.
Como adulta, realmente no quería enseñarle a los jóvenes a ser demasiado nobles o buenos; cuando alguien trataba de aprovecharse de ellos, debían ser audaces y no ceder ni un milímetro.
Del otro lado, Valeria no tenía ni idea de lo que estaban hablando; simplemente asumía que estaban enfurecidas porque no podían superarla.
—Vale, no te dejes llevar por el coraje y te pongas a pelear con Alba, presiento que nos han tomado el pelo.
Sentado a su lado, Isaac se dio cuenta tarde de que ambas mujeres parecían haberlos estado usando de burla.
Aunque no es que no tuviera para pagar, ¡tampoco era masoquista como para disfrutar que lo vieran la cara!
—Para nada, yo no estoy compitiendo con mi hermana. Siento que es ella quien trata de ganarnos, pero no puede.
Valeria jamás admitiría que estaba librando una batalla secreta con esa mosquita muerta; ella juraba que todo era culpa de la otra.
—¿No te diste cuenta de que siempre se rinde cuando el precio ya está altísimo? Como sea, deja de pujar contra ella.
—Oh, está bien —aceptó Valeria de mala gana.
Después, tal como Susana había dicho, comenzó la subasta de las hierbas naturales.
Resultaron ser medicinas naturales raras, algunas casi al borde de la extinción.

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