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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 69

Llegó el fin de semana, y como era raro que Tamara no tuviera que trabajar, quedaron en ir a comer, dar una vuelta por las tiendas y después ir al concierto.

Desde que salió al aire el reality show, la popularidad de Alba se había disparado.

La sección de comentarios del programa no paraba de llenarse de mensajes diarios exigiendo que anunciaran sus próximos proyectos.

Así que, cada vez que salía a la calle, no tenía más remedio que usar mascarilla para evitar ser reconocida.

Alba llegó al punto de encuentro antes de la hora acordada, así que decidió matar el tiempo dando una vuelta por el centro comercial mientras esperaba a Tamara.

De repente, un hombre alto, con gafas oscuras, se le acercó, la tomó de la muñeca y le susurró:

—No hagas ruido y acompáñame.

Alba se llevó un susto y trató de zafarse por instinto, pero el hombre tenía un agarre de acero y, casi a la fuerza, la arrastró hacia las escaleras de emergencia.

—¿Quién es usted? ¡Suélteme! —le advirtió en voz baja, temiendo llamar la atención de la gente alrededor.

Al fin y al cabo, ella ya no era una completa desconocida.

El hombre se quitó las gafas oscuras y dejó ver un rostro atractivo, aunque con un semblante bastante frío. ¡Era nada menos que Julián Kosta en persona!

Alba se quedó petrificada.

—¿Tú... tú eres JK?

Julián asintió y le susurró:

—Perdón, es una emergencia. Necesito que me hagas un favor.

Alba no entendía nada.

—¿Qué favor?

—Unos fotógrafos me están siguiendo, necesito que me cubras para poder perderlos.

Faltaba bastante para el concierto, y solo quería relajarse un poco; jamás pensó que una jauría de fotógrafos lo acosaría de esa manera, algo que lo tenía harto.

Alba se dio cuenta de que Julián estaba nervioso; incluso tenía una fina capa de sudor en la frente.

Frunció el ceño con desconfianza.

—Pero si ni siquiera nos conocemos...

—Yo sé perfectamente quién eres, Alba Moreno. Vi tu reality show —la cortó Julián clavándole la mirada—. Haz de cuenta que te debo un favor.

—Señor Kosta, espero que una escena como esta no vuelva a repetirse.

Si algún reportero los hubiera captado abrazados, sería imposible limpiar su reputación.

JK, Julián Kosta, la celebridad más famosa del país en ese momento.

Él se quedó perplejo por un segundo, pero enseguida le dedicó una sonrisa a modo de disculpa.

—Lo siento, reconozco que no pensé bien las cosas.

Alba revisó la hora en su reloj.

—Mi amiga ya debió llegar. Me voy.

—Espera un momento —la detuvo Julián. Sacó dos elegantes tarjetas doradas de su bolsillo y se las puso en la mano—. Son pases VIP para el concierto de hoy. Tómalo como una disculpa.

Alba iba a rechazar las tarjetas cuando escuchó la voz de Tamara desde el otro lado de la puerta.

—¿Alba? ¿Estás ahí adentro?

—Ya llegó mi amiga —dijo, aliviada, y dio media vuelta para marcharse.

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