Vera jamás se imaginó que también hubieran invitado a Adriano Herrera.
Se quedó sin palabras por un instante, bajó la mirada al mensaje donde le confirmaba a Doña Elia que asistiría, y sintió el impulso repentino de borrarlo y fingir que nunca había pasado.
Pero ya había aceptado, y echarse para atrás de último momento sería de muy mala educación.
Además, dado el estatus de Doña Elia, el que la hubiera invitado personalmente era un gran honor.
—¿Tu hermano aceptó?
Ivonne respondió: —¡Pues claro! Rechazar la invitación en este momento crítico parecería una declaración abierta de guerra contra la familia Valdés. En este círculo social, hay que pensar muy bien antes de actuar y mantener las apariencias.
Vera volvió a quedarse en silencio.
Su duda venía, principalmente, por el incidente de la "propuesta de matrimonio" de Adriano de hacía unos días.
No estaba segura de si el asunto ya había quedado en el olvido. Aunque no había nada entre ella y Adriano, y ni siquiera habían vuelto a hablar de eso...
Si esos rumores llegaban a oídos de la familia Valdés, no sería nada bueno.
Todos se verían en una posición incómoda.
Vera lo pensó un poco y le explicó a Ivonne lo que había pasado aquel día, enfatizando que Adriano solo intentaba ayudarla a salir del paso.
Ivonne se quedó en silencio un buen rato antes de soltar: —Oye, ese primo mío... ¿desde cuándo es tan noble?
¡Ella no sabía nada de esto!
¿Ayudarla a salir del paso?
¿Y usar una propuesta de matrimonio para hacerlo?
Vera murmuró, apenada: —Sí, fue solo una broma. Ninguno de los dos ha vuelto a tocar el tema, no hay que tomárselo en serio.
Ivonne soltó una carcajada: —¿Y si mejor lo consideras? A él tampoco le entusiasma unirse a la familia Valdés, pero lleva años atascado en ese compromiso sin poder avanzar ni retroceder. Además, ustedes dos ya tienen un vínculo de amor, nuestra pequeña Lina. Si eso no es estar destinados, no sé qué sea.
Vera ignoró por completo las insinuaciones de Ivonne, que parecía disfrutar echándole leña al fuego: —¿Acaso te pregunté por eso?
¡La que había salido lastimada era Vera, pero la que se llevaba la buena fama y los beneficios era Silvana!
—Él es dueño de sus piernas, no tengo por qué controlarlo —Vera se frotó el cuello; hacía tiempo que lo había superado.
Como Sebastián no regresaba a la casa en la que vivían, ella asumió que aún no se recuperaba, pues ni siquiera lo había contactado. Tampoco había necesidad de fingir "preocupación" para mantener una relación que ya estaba muerta.
—Lo que me da rabia es, ¿acaso no sabe lo que te hizo Saúl Iriarte en el pasado? Silvana y Beatriz te trataron de lo peor, los rencores con la familia Iriarte son gigantes, y a él no le importa en absoluto cómo te sientes o si sufres...
Ivonne fue bajando el tono de voz; todas estas cosas que guardaba, se le habían escapado por la rabia del momento.
Cuando la cruda realidad se expone así, duele.
Vera, conociendo el carácter de Ivonne, sonrió con indiferencia: —Ya no me importa. De verdad.
Solo entonces, Ivonne se sintió más tranquila.
Terminaron la llamada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano
Porque no hay más capítulos...
Que lastina que no esta gratis para poder leerlo😭😭...