Adriano dio un paso largo y agarró a Vera por la muñeca: —Vera, tenemos que hablar.
No quería entrar en una guerra de palabras con Sebastián; su único objetivo era llevarse a Vera de ahí.
Apenas intentó moverse.
Sebastián le sujetó la otra mano.
Vera quedó atrapada en el medio, tironeada desde ambos lados.
Su rostro reflejó un profundo disgusto.
Ya estaba lo suficientemente harta. Tenía demasiados problemas encima; la familia Zambrano le respiraba en la nuca, lista para exigir respuestas, y no le quedaba energía para desperdiciarla en otra cosa.
Sebastián no la soltó.
Le lanzó una mirada de advertencia a Adriano y luego se dirigió a ella: —¿No crees que deberías explicarme lo de la niña?
—Señor Zambrano, compórtese —espetó Adriano, con el rostro endureciéndose al ver a Sebastián aferrando la muñeca de Vera.
Alexa no dijo nada.
Se quedó parada a un lado.
Observando la escena.
Clavando las uñas en las palmas de sus manos sin darse cuenta.
Vera tomó una bocanada de aire.
Los problemas con la familia Herrera la tenían agotada; ya le había dejado claro a Adriano lo que Gisela le había pedido por teléfono, y en ese momento, lo único que realmente le importaba era Lina.
Miró a Adriano: —Tengo asuntos urgentes que resolver. Ya sea que cancelemos o pospongamos la boda, creo que ahora mismo ni tú ni yo podemos tomar esa decisión.
Los ojos de Adriano se oscurecieron.
Adriano volteó. Alexa, que se había acercado a él sin hacer ruido, lo miraba desde abajo: —Señor Herrera, ¿acaso su familia planea cancelar la boda con Vera por culpa de este escándalo?
Una ráfaga de frialdad cruzó por el rostro inexpresivo de Adriano: —La boda sigue en pie.
Alexa se quedó paralizada por un momento, luego se mordió el labio: —Pero mi hermana no es de las que se quedan de brazos cruzados, y la familia Valdés tampoco lo permitirá. Tras el escándalo, los Herrera no emitieron ningún comunicado, supongo que su intención era dejar que la polémica se enfriara por sí sola. Sin embargo, para Vera, eso equivale a que la abandonen. Además, el prestigio de su familia se ha visto afectado; si se empeñan en seguir con la boda, seguramente habrá conflictos internos interminables. No creo que les resulte nada fácil llevarla a cabo.
—¿A dónde quieres llegar con todo esto? —preguntó Adriano, inalterable.
—Solo pienso que, después de lo que acaba de pasar, con el señor Zambrano reclamando públicamente la paternidad, las fricciones entre su familia y los Zambrano serán inevitables. Conozco a Vera, y sé que ahora siente un profundo rechazo hacia los Herrera, y ya no querrá casarse con usted. Si su familia insiste, sería como declararle la guerra a los Zambrano. Solo le sugiero que ceda un poco. La gente sabe que habrá una boda, pero no conocen los detalles exactos sobre la novia. Si lo que buscan es una excusa elegante para calmar las aguas ante el ojo público, la mejor opción sería... Cambiar de novia. Así demostraría que no hay ningún vínculo con Vera, y protegería el buen nombre de los Herrera.
Lo que más necesitaba la familia Herrera en ese instante era desvincularse del escándalo de "haber interferido en el matrimonio de los Zambrano".
Eso era un golpe devastador para su imagen.
Solo cambiando a la novia podrían disipar los rumores sin mayor esfuerzo.
De esa manera, ambas familias encontrarían una salida diplomática para seguir guardando las apariencias.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano
Me gusta la historia, pero creo que le han puesto demasiado a la trama y se está haciendo muy larga...
¿Cuándo se publicaran más capítulos?...
Porque no hay más capítulos...
Que lastina que no esta gratis para poder leerlo😭😭...