Se dio cuenta de que algo andaba mal con Sebastián.
Había cambiado por completo.
Esa posesividad hacia Vera y el sentimiento que dejaba al descubierto contrastaban drásticamente con su forma de ser en el pasado.
—Señor Zambrano, ¿en calidad de qué me juzga? Hace mucho que usted no tiene ninguna relación con ella. ¿Acaso debe pedirle permiso sobre con quién se relaciona y quién la corteja?
Sebastián curvó los labios con indiferencia.
—Ella es libre de hacer lo que quiera, pero ahora mismo vivimos juntos, y no puedo quedarme de brazos cruzados cuando hay un estorbo que insiste en meterse en nuestro camino.
Vera no pudo evitar lanzarle una mirada de soslayo.
Sebastián lo estaba haciendo totalmente a propósito.
Los labios de Adriano se tensaron.
—¿Has estado todo este tiempo con ella?
E incluso... viviendo juntos. Bajo el mismo techo, día y noche. ¿Acaso Sebastián ya había conseguido el perdón de Vera?
—Ya que no sabes nada de su vida, deberías darte cuenta de lo insignificante que eres para ella. Entonces, ¿por qué habría de darte explicaciones a ti, un extraño, sobre con quién decide estar?
Los labios de Sebastián mostraron una sonrisa desdeñosa, pero en sus ojos no había ni una pizca de diversión.
Cada palabra que pronunciaba lograba abrir heridas y hacerlas sangrar.
Vera sintió su agresividad. Cuando un hombre como Sebastián se lo proponía, nadie salía bien parado de una confrontación con él.
La expresión de Adriano se tornó gélida.
—Señor Zambrano, no es necesario que sea tan agresivo. Por mucho que le disguste mi presencia, Lina y yo hemos compartido un vínculo de padre e hija durante muchos años. Tengo todo el derecho de verla.
Había mucha información condensada en esa afirmación.
Sebastián entrecerró los ojos.
Así que este era el hombre al que su hija había llamado «papá» durante años.
Lo suficiente para confirmar la relación y el vínculo que él compartía con Vera.
—Si tanto te gustan los niños, ¿por qué no buscas a alguien para tener uno propio? ¿O es que nadie quiere? —se burló Sebastián.
Vera: «...»
Nunca imaginó que, tras perder la memoria, la verdadera naturaleza de Sebastián sería tan ruin.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano
Me gusta la historia, pero creo que le han puesto demasiado a la trama y se está haciendo muy larga...
¿Cuándo se publicaran más capítulos?...
Porque no hay más capítulos...
Que lastina que no esta gratis para poder leerlo😭😭...