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Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 982

—¡No!

Daniel intentó zafarse, pero solo pudo observar impotente cómo se llevaban a su Vonny.

Se le escapaba de las manos.

Mientras se alejaba de su vista, sus ojos se tornaron de un rojo furioso; abrumado por un colapso emocional extremo, escupió una bocanada de sangre.

—Devuélvanmela... —seguía murmurando.

Vera se detuvo frente a él, con el rostro delicado carente de toda expresión. —Vonny tenía razón. Eres exactamente ese tipo de persona: incluso sabiendo que el error fue tuyo, te niegas a dejarla ir. Si ella estuviera viva, seguramente la habrías perseguido como un demonio por el resto de su vida. Ella dijo que no quería eso.

Daniel no paraba de temblar.

—Daniel, escucha bien: no tienes ningún derecho de redimirte, ni de ir tras ella. Si tomó esta decisión fue para librarse de una vez por todas del infierno al que la arrastraste. Así que no te atrevas a acabar con tu propia vida y arruinar su paz; esa fue su última voluntad.

Daniel se quedó rígido, incapaz de moverse.

Su Vonny... ni siquiera le había concedido el derecho de buscarla...

Obligándolo a vivir con esta tortura...

Vera se incorporó: —Que Dios se apiade de ti.

—Te lo suplico... —Daniel se aferró de golpe a la pierna del pantalón de Vera. Con la voz ronca y los ojos nublados por las lágrimas, suplicó—: Déjame ver lo que te dijo. ¿Te dejó una carta? ¿Un mensaje de voz? ¿Puedes... dejarme escucharlo?

Vera bajó la vista y articuló cada palabra con frialdad: —Te equivocas.

—Aparte de prohibirte que la busques, no dejó ni una sola palabra para ti. No dijo absolutamente nada sobre ti.

Las pupilas de Daniel se dilataron en estado de shock.

Vera se soltó de su agarre y caminó hacia Sebastián.

Sebastián, sin siquiera dirigirle una mirada a Daniel, tomó a Vera de la mano y se marchó.

Así terminó la tragedia.

Daniel se quedó sentado en el pasillo como un muerto en vida por mucho tiempo.

Rezaba porque todo fuera solo una pesadilla, una advertencia de que de ahora en adelante no debía darle entrada a ninguna otra mujer y debía cuidar a su amada Vonny para siempre.

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