—Sé que hoy han venido en auto, así que no los instaré a beber alcohol. En lugar de eso, Delia, utiliza esta bebida como sustituto y brinda por el señor Garza —dijo Penélope, sacando una botella grande de jugo de naranja de debajo de la mesa y sirviendo un vaso para Cordelia.
Cordelia se levantó de su asiento sin vacilar y se dirigió a Felipe con tono respetuoso:
—Permítame brindar por usted, señor Garza, y expresarle mi sincera gratitud por esta valiosa oportunidad.
Felipe agradeció su gesto con una inclinación de cabeza. Tenía una expresión extraña mientras observaba a Cordelia terminar su bebida.
Justo entonces, Emir sonrió y dijo:
—Penélope, ¡tomemos algo también!
—¡Claro!
La cara de Penélope se iluminó de inmediato de emoción. Esperaba que Emir se lo sugiriera. Estaba claro que algo estaba mal con la bebida.
De hecho, cuando Felipe vio por primera vez el perfil de Cordelia, al instante le habían asaltado pensamientos perversos. Una mujer que lucía tan hermosa con un maquillaje mínimo, seguro sería aún más despampanante en persona.
La realidad había demostrado que su suposición era correcta. Pero Felipe decidió ser estratégico. En lugar de expresar de inmediato su interés por ella, rechazó de manera astuta la petición inicial de una reunión con ella, optando en su lugar por ponerle una prueba.
Tras descubrir que Penélope era compañera de universidad de Cordelia, se acercó a ella y le pidió ayuda para organizar la cena. A propósito se presentó como poco entusiasta sobre la reunión, para que Cordelia aprovechara la oportunidad y bajara la guardia.
La conversación que Penélope mantuvo antes con Cordelia fue un intento de calibrar los límites de esta última. Pero parecía que Cordelia era ajena a las intenciones subyacentes. Así, Penélope recurrió a servirle la bebida adulterada.
En otras palabras, la reunión era una trampa encabezada por Penélope, con Felipe orquestando entre bastidores.
En cuanto a Emir, fue tan solo una adición inesperada al plan. Penélope ni siquiera lo había considerado al inicio. Fue solo después de verlo en Finca Frondosa que su deseo se encendió.
Motivada por su lujuria, Penélope le dio instrucciones a Cordelia para que trajera a Emir a cenar. Una vez que Emir y Cordelia consumieron la bebida, el plan estaba en marcha.
Penélope tomó asiento junto a Emir, inclinándose de forma deliberada hacia él con coquetería, pero él fingió no darse cuenta de su extraño comportamiento.
Por supuesto, Emir no le diría a Felipe que hacía tiempo que había neutralizado sin esfuerzo las sustancias, utilizando su energía vital.
—Felipe Garza, debo elogiar tus habilidades interpretativas. Es en verdad notable. —Se burló.
El rostro de Felipe se torció y sus ojos parpadearon mientras hablaba.
—No seamos tan hipócritas. Cuando un hombre ve a una mujer hermosa como ella, es natural que sienta lujuria. ¿No tienes tú también esos deseos? Además, ya que está dispuesta a ser la amante de alguien, no puede ser una persona decente…
Felipe seguía creyendo que había algo entre Cordelia y Óscar.
Antes de que Felipe pudiera terminar su declaración, fue interrumpido por la gélida voz de Emir.
—¿Quién te ha dado la osadía de difamar a Delia?

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