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Guardián de Siete Bellezas Hermanas romance Capítulo 177

Así fue como los Maestros llegaron a ser expertos.

Enjolras era famoso desde hacía muchos años, y cada uno de sus cuadros estaba impregnado de un profundo significado, mucho más allá de la capacidad de imitación de una persona corriente.

En los círculos de la caligrafía y la pintura se especulaba con que Enjolras debía de ser una persona de más de cincuenta años, con el cabello canoso y que había experimentado los altibajos de la vida. Solo así podía tener una visión del mundo tan despreocupada y desapegada, que le permitía crear obras de arte con un ambiente tan único.

Jacinta también había pensado lo mismo en el pasado. Pero, cuando vio la foto artística autografiada que tenía en la mano, no pudo evitar mostrar una expresión de sorpresa.

La fotografía no mostraba el rostro de Enjolras. Era tan solo una imagen de su espalda. Pero, a través de esa silueta, era evidente que Enjolras no era el anciano de cabello blanco que habían imaginado, sino más bien un hombre joven. Un hombre muy joven, de hecho.

Si no fuera por la seguridad que les dio Carlos, incluso habrían dudado de que el joven de la foto fuera Enjolras.

Además de la garantía del gobernador, otra característica disipó con rapidez las dudas de todos sobre la identidad de Enjolras.

La firma de la foto, «Enjolras», estaba en un tipo de letra artístico por completo coherente con el estilo de sus obras. Era imposible falsificarla.

En otras palabras, esas diez fotos artísticas autografiadas también podían considerarse obras de Enjolras. Solo la caligrafía artística valía una fortuna.

Casi al instante, la noticia de que Enjolras era un joven se extendió por todas partes. Todo el mundo en la casa de subastas se quedó atónito, seguido de exclamaciones de asombro:

—¡Enjolras es en verdad un prodigio en caligrafía y pintura!

Algunas jóvenes, que al principio idolatraban a Enjolras solo como celebridad, se encontraron de manera inesperada con el deseo de obsesionarse con él al divisar su silueta.

Sobre todo, aquella cara, de la que solo se veía una cuarta parte, con rasgos afilados y definidos. A primera vista, estaba claro que era un hombre apuesto.

Esa sensación de misterio, semejante a la de un laudista velado, ¡era en verdad insoportable!

Las jóvenes mostraron al instante expresiones similares a las de admiradoras enamoradas. Deseaban poder apresurarse y arrebatar esas diez artísticas fotos autografiadas para contemplarlas acurrucadas en sus camas con la almohada por la noche.

Capítulo 177 Emir es Enjolras 1

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