Entrar Via

Guardián de Siete Bellezas Hermanas romance Capítulo 21

Lorenzo no era de los que se enfadaban tan fácil, pero aquella noche estaba en verdad furioso.

«Antes, la señorita Lino hizo una crítica sin sentido de la obra del señor Enjolras. Ahora, el señor Luna dice que el cuadro de Hermilio es falso. ¡Está claro que buscan problemas! Por muy paciente que sea, no puedo tolerarlos más. ¡Quiero que se vayan ya!».

Emir se burló:

—Puedes discutir conmigo todo lo que quieras, pero eso no cambia el hecho de que es falso. Si ninguno de ustedes se da cuenta, significa que todos son terribles.

—¡Cómo te atreves a insultarnos, mocoso! ¿Quién te crees que eres?

—¡No seas tan engreído, c*brón!

—Los jóvenes de hoy en día carecen en verdad de educación.

—¡Basta! —exclamó Lorenzo con brusquedad mientras señalaba a Emir y Yelena—. ¡Los dos, fuera!

—Me parece bien. Prefiero no pasar mi tiempo con un montón de idiotas. Vámonos, Lena. —Emir tomó la mano de Yelena y se dispuso a marcharse.

Justo entonces, Hermilio gritó:

—¡Alto ahí!

Emir se dio la vuelta y miró con frialdad a Hermilio.

—¿Qué pasa?

Hermilio apretó los dientes y ladró:

—¡Si no te disculpas por calumniar mi obra de arte, te partiré la boca!

—¿Quieres una disculpa? —Sin previo aviso, Emir se acercó al cuadro de Marco con una sonrisa burlona y vertió café caliente sobre él.

—¿Qué haces? —Román rugió y corrió hacia Emir, con la intención de iniciar una pelea. Pero, unos segundos después, se quedó atónito.

Eso se debía a que Emir había revelado una capa oculta bajo la obra de arte tras frotar con el dedo el papel empapado.

Al verlo, la multitud se sorprendió y comprendió de inmediato lo que estaba pasando.

Emir se burló:

Era Patricio Herrera, un entusiasta del arte y jefe del departamento de acupuntura del Hospital de Distrito de Jade.

Al observar el estado de Hermilio, Patricio frunció el ceño.

—Tu padre estaba tan agitado, que está sufriendo un derrame cerebral. Ahora mismo está en estado crítico.

—¿Qué hacemos? No hay hospitales cerca. —Román entró en pánico.

Tras una breve contemplación, Patricio dijo:

—Mi profesor me enseñó una técnica de acupuntura que quizá pueda ayudarlo, pero no estoy seguro de que funcione.

—Por favor, inténtelo de todos modos, doctor Herrera. La vida de mi padre está en sus manos.

—¡Haré lo que pueda! —Patricio asintió antes de sacar unas cuantas agujas de diez centímetros de largo de su paquete de agujas portátil.

Emir se sobresaltó un poco al ver cómo Patricio introducía las agujas en el cuerpo de Hermilio. Pero pronto sacudió la cabeza.

—Así no es como se usa la Aguja del Noveno Renacer.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Guardián de Siete Bellezas Hermanas