―Creo que nos irá bien en Tong'an. Con nuestras habilidades debemos ser capaces de pasar a través del pórtico. De seguro no tendremos problemas tanto en el círculo legal como en el Ilegal. Pero Jiebei es un poco problemático. ―Li Dong tenía una expresión severa en su rostro mientras señalaba el mapa―. El círculo legal es muy estricto y... ¡codicioso en extremo!
Por el momento, no se atrevía a pensar en los dos últimos pórticos, Linshan y Bei'an. Solo pensar en Jiebei ya le provocaba un fuerte dolor de cabeza.
―¿Por qué? ―preguntó Número Cinco con el ceño fruncido.
Si era el círculo ilegal el que le daba problemas a Li Dong, Número Cinco lo ayudaría a solucionarlo de inmediato, pero no se atrevieron a hacer nada con el círculo Legal. Sin ninguna orden de Jiang Ning, tenían que respetar las reglas de los otros círculos.
―¡Ellos quieren el setenta por ciento! ―dijo Li Dong enfadado mientras apretaba los dientes―. ¡Dicen que, si la mercancía del Grupo Lin pasa por sus manos, tenemos que darles el setenta por ciento de nuestras ganancias!
―¡Malditos bast*rdos! ―maldijo Número Cinco. «¡El setenta por ciento! Ellos no hicieron nada y el Grupo Lin cubrió el costo de la producción. ¿Todo lo que hicieron fue dejar pasar la mercancía y quieren el setenta por ciento de las ganancias?».
―¿Creyeron que estaba bromeando cuando dije que había que evitar pasar por Jiebei cuando fuéramos a hacer inversiones? ―Li Dong sacudió la cabeza y suspiró―. Si no tenemos mucho poder y una fuerte posición en el círculo legal, este pórtico será muy difícil de atravesar. Los dos últimos, Linshan y Bei'an, están muy controlados tanto por el círculo legal como por el Ilegal.
Por primera vez, sintió una fuerte sensación de impotencia. Jiang Ning ya lo había ayudado mucho e incluso había permitido que Número Cinco y sus hombres lo ayudaran en el camino. ¿A quién más del Grupo Lin le daban un trato tan especial? Sin embargo, no podía pasar este pórtico y había defraudado a Jiang Ning.
El Grupo Lin estaba produciendo grandes cantidades de su nuevo producto y pronto iban a enviar esta mercancía al norte desde Donghai, pero ahora los pórticos no estaban abiertos para ellos y se iban a quedar atascados en el momento clave para entrar al norte.
El círculo ilegal de Jiebei no era muy diferente al de Tianbei, pero su círculo legal era bastante poderoso. Los directores de las agencias gubernamentales provenían de seis poderosas familias. Estaban entrelazados entre sí y formaban una enorme red. Cualquier empresa que quisiera atravesar esa red tenía que darles algo a cambio. Lo peor era que estas seis familias parecían estar bastante unidas. A primera vista, no parecían haber desavenencias entre ellas. Todas tenían el mismo objetivo y se repartían las ganancias a partes iguales. Cada uno tomaba un bocado y era suficiente para llenar sus estómagos, así que no tenían necesidad de pelear.
Li Dong lo había intentado por varios días y había utilizado todo lo que tenía hasta que al fin logró contactar con una de ellas. Todos los altos y poderosos representantes de las seis poderosas familias se negaban a reunirse con él. Li Dong no era más que un gerente regional del Grupo Lin, así que no le tenían ninguna consideración a menos que pudiera ofrecerles algo.
Li Dong y Número Cinco esperaron fuera de la oficina durante una hora antes de que les abrieran la puerta. Al entrar había solo un hombre bastante alto sentado en su escritorio y que sonreía con amabilidad. Era evidente que no estaba ocupado.
En el cesto de basura había residuos de té que, al parecer, él acababa de arrojar hacía unos instantes, pues todavía estaban humeantes. Este hombre había preferido prepararse un té con calma antes de ocuparse de los asuntos propios del trabajo. En verdad se había pasado de la raya.

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