La expresión de Liu Hong cambió por completo. La persona que esperaba no era este hombre.
—¿Dónde está el Agente Tres? ¿Dónde está el Señor Yan? —preguntó con voz temblorosa.
—No tiene derecho a saberlo. —La voz del hombre de la máscara era tan baja como un subwoofer. Sonaba con un volumen suave, pero la sola vibración hacía doler los tímpanos.
—Usted... —La voz de Liu Hong temblaba y parecía tener miedo de la persona que tenía delante—. ¡Estoy aquí para ver al Agente Tres! A usted no, no… —no quiso decir más y se dio la vuelta para escapar; pero, con otro movimiento, el hombre le bloqueó el paso.
—¡¿Qué quiere?! —gritó Liu Hong, pero este bosque de bambú estaba tan aislado que nadie le habría oído por mucho que gritara.
—¡Voy a matarlo! —El hombre enmascarado no se molestó en decir más. De repente usó su palma para cortar el aire y se oyó el sonido de un líquido al caer. Los ojos de Liu Hong se abrieron de inmediato mientras se agarraba la garganta con fuerza, pero la sangre fresca continuaba fluyendo entre sus dedos.
—¡Oooh!…
Todo su cuerpo temblaba mientras retrocedía unos pocos pasos casi sin poder. Su respiración era cada vez más agitada y no conseguía hablar.
—¡Un traidor debe morir! —El enmascarado ni siquiera le echó una segunda mirada y desapareció al instante en el bosque de bambú.
Liu Hong retrocedió unos pasos hasta que perdió el equilibrio y cayó al suelo. Su cuerpo estaba acalambrado y tenía un fino corte en la garganta. No sabía con qué le habían hecho eso, pero era un corte muy limpio. La sangre fresca seguía brotando de la herida y teñía el suelo de rojo.
—Yo... yo no... yo... no soy de la Familia Long... —los labios de Liu Hong temblaron y sus ojos se abrieron de par en par. Su rostro comenzó a perder el color poco a poco y su voz se fue apagando.
…
Mientras tanto, en aquella pequeña casa en las montañas, el hombre que estaba apoyado sobre una de sus rodillas, frente a las persianas que cubrían el pabellón, era el enmascarado que acababa de matar a Liu Hong.
—Yo... ¡tenía otras ambiciones!
—¿Oh? ¿Qué otro tipo de ambiciones tenías?
El enmascarado tragó en seco y luego levantó la vista con lentitud, miró fijo a la persona que estaba detrás de las persianas y de repente apretó los puños. Sus pies pisaron el suelo y se impulsó hacia adelante a gran velocidad como una flecha afilada.
¡Fiu! ¡Su velocidad era increíble!¡Sin lugar a dudas era un luchador con nivel de Gran Maestro y muy poderoso!
—¡Mi ambición... es matarlo a usted y reemplazarlo!
Un intenso aire salió al instante del hombre enmascarado. Su cuerpo retumbó como un trueno mientras levantaba sus puños para hacer un movimiento fatal. ¡Toda una serie de ráfagas de aire se abrió paso hacia las persianas!

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