TOMO 3. CAPÍTULO 133. ¿Estás seguro de que quieres saber la verdad?
Liliana
Logan se queda ahí, mirándome como si necesitara que le explique la vida misma. Tiene la cara pálida, los ojos llenos de preguntas, y por un momento parece demasiado vulnerable, demasiado humano para ser él.
—¿Qué pasó, Liliana? —pregunta finalmente con la voz cargada de algo que parece ser genuino interés… o culpa, ya no lo sé—. ¡Por favor, dime qué pasó!
Lo miro directo a los ojos. Hay tantas cosas que podría decirle, pero no sé si servirá de algo. Al final, la ironía se impone.
—No. Ya jugamos este juego una vez y yo perdí.
—¡Lili por favor! ¡Te lo suplico! —exclama tomando mis manos y siento que la piel me cosquillea.
—¿De verdad quieres saber? —murmuro alejándolas de él—. ¿O esta vez tampoco me vas a creer?
Logan no duda y eso me toma por sorpresa.
—Te voy a creer. ¡Maldit@ sea, te voy a creer, pero dímelo!
Lo observo detenidamente, buscando la mentira en sus ojos, pero todo lo que veo es arrepentimiento. Un arrepentimiento tan profundo que casi me hace dudar. Pero no, no puedo permitirme ese lujo.
—Muy bien —respondo con una voz cargada de sarcasmo y cansancio—. El día que me sacaron de la cárcel, alguien fue a visitarme a la enfermería.
Logan se pone rígido al escuchar la palabra "enfermería".
—¿Qué? ¿Por qué estabas en la enfermería?
—Pasé semanas ahí, ahora ya no importa por qué. —Mi tono es cortante porque no me interesa darle ahora detalles que no necesita, al contrario, ya lo irán torturando después—. Lo que importa es que ese alguien fue a amenazarme. Me dijeron que si no “buscaba la forma” de que mis hijos no fueran tuyos, los iban a matar.
El impacto de mis palabras parece golpearlo como un puñetazo. Logan se pone pálido, y sus ojos se abren de par en par.
—No. ¿Cómo que…? ¿Quién…?
—Por suerte o por desgracias, eso no fue lo único que fueron a decirme —añado interrumpiéndolo antes de que siga balbuceando incoherencias—. No solo amenazaron la vida de mis hijos, también me dijeron quién me incriminó y cómo lo hicieron.
Logan niega con la cabeza, como si quisiera borrar mis palabras de la realidad.
—Eso no puede ser cierto…
—¿Quieres saber qué hice después? —continúo, ignorando su interrupción—. Apenas salí de esa maldit@ cárcel, o mejor dicho, apenas me sacaron, vine aquí. —Hago un gesto amplio con las manos, señalando el lugar donde estamos parados—. Vine aquí como una estúpida para advertirte, Logan. Vine a advertirte que estaban en peligro todavía, que te iban a lastimar, que la gente que tenías alrededor eran más falsos que el “sí entendí” en una clase de química orgánica…
No necesito decirlo de inmediato. Veo en sus ojos que ya lo sabe, pero igual lo dejo caer como un martillo.
—¿De verdad no te das cuenta? —pregunto, dando un paso hacia él—. ¿De verdad no entiendes lo que eso significaría?
Logan me mira, claramente confundido y yo levanto una mano para acariciar su mejilla con lástima.
—¿Entiendes lo que significaría si te haces la prueba de paternidad y resultara que mis hijos son tuyos? —Mis palabras caen como piedras entre nosotros—. ¿Entiendes que significaría que no te mentí cuando te dije que el doctor Ryker me había inseminado para quedarse con tu fortuna? —Logan traga saliva, pero no dice nada—. ¿Entiendes que significaría que no traté de matarte? ¿Que significaría que me abandonaste, Logan, que me entregaste a los lobos para que me hicieran pedazos? ¿Qué casi pierdo a nuestros hijos porque no fuiste capaz de creerme ni de ayudarme? ¿Qué nuestros hijos nacieron sietemesinos, en una casa en ruinas, con extraños, porque ni siquiera podía ir al hospital? ¿Qué significaría que me dejaste en manos de gente que pudieron matarme a mí, o a nuestros hijos? ¿Y todo eso mientras yo era la única que no tenía la culpa de nada?
Mis palabras lo golpean con fuerza. Lo siento en la forma en que mis dedos se mojan con sus lágrimas. Logan está al borde del colapso, y por un segundo pienso que podría ser suficiente. Pero no. No lo es.
—¿Cómo podrías soportar eso, señor Greñitas? —pregunto y mi voz es suave pero cargada de veneno—. ¿Cómo podrías vivir contigo mismo si supieras la verdad?
Logan parece a punto de romperse, de soltar todo lo que lleva dentro; pero antes de que pueda decir algo, lo detengo levantando una mano.
—Escúchame bien, porque esto es importante. —le advierto—. No regresé por ti. —Tú ya no eres nada para mí. Regresé por la gente que me lastimó, y si eres inteligente te mantendrás fuera de mi camino.
El sonido de motores interrumpe el momento, o quizás no, quizás llega exactamente en el momento justo. Tres camionetas aparecen por el camino, y sé de inmediato quiénes son. Arthur se baja de una de ellas y sin decir una palabra, me abre la puerta trasera.
—Lili… —Logan se adelanta pero lo ignoro por completo.
Doy media vuelta y me subo a la camioneta, dejando a Logan ahí, parado bajo la luz de la luna, solo con su culpa y sus preguntas sin respuesta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: IMPERDONABLE