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IMPERDONABLE romance Capítulo 74

TOMO 2. CAPÍTULO 74. ¡¿Qué otra explicación hay?!

Liliana

El aire es denso cuando Logan y yo salimos de la clínica. No puedo creer lo que está pasando. Mis piernas se sienten débiles, como si a cada paso estuviera caminando sobre terreno inestable. Intento detenerlo, tirar de su mano para que me escuche, para explicarle, pero él no me da tregua y además yo ni siquiera sabría qué explicar.

Trato de seguirle el paso porque parece que vuela hacia el estacionamiento. Sé que está en shock pero yo también lo estoy.

—¡Logan, por favor! No tiene sentido. Esto no puede ser… —trato de decirle, pero me corta en seco con un siseo furioso.

—¡Basta, Liliana! —susurra entre dientes, apretando la mandíbula—. No voy a armar un espectáculo aquí, no voy a arruinar mi reputación gritando esto frente a todo el mundo. ¡Ya tengo suficiente con sentirme de la mierd@ como para que todo el mundo lo tenga que saber también!

Sus palabras me golpean con la fuerza de un tren. ¿Reputación? ¿Eso es lo que le importa ahora? El nudo en mi garganta se hace más grande, pero no puedo seguir insistiendo en plena calle. Me mete en el coche sin decir nada más y le portazo hace que me estremezca.

Las lágrimas se me salen sin que pueda evitarlo y el trayecto de regreso a la casa es insoportable. ¡Ni una palabra! Él conduce rígido, mirando al frente, con los nudillos blancos de tanto apretar el volante. Yo solo me cubro los ojos con las manos pero no puedo entender esto, no puedo explicarlo.

Cuando finalmente llegamos a casa, apenas puedo contenerme más. En cuanto cerramos la puerta la tensión explota y agradezco que todos estén fuera.

—¡Tienes que escucharme! —le grito, dándome la vuelta para enfrentarlo, pero Logan lanza las llaves sobre la mesa con tanta fuerza que rebotan al suelo.

—¿Escucharte? ¡¿Qué más quieres que escuche, Liliana?! ¿Eh? ¡Explícame cómo diablos puedes estar embarazada de más de tres meses si solo nos hemos acostado hace menos de dos!

—¡No lo sé, Logan! ¡Yo tampoco lo entiendo! —le grito de vuelta, sintiendo que la desesperación me ahoga—. ¡Pero te juro que no he estado con nadie más!

—¡¿Y de dónde salieron?! ¡¿Del puto espíritu santo?! —ruge sujetándome por los brazos y ahogo un grito porque puedo verlo… juro que puedo ver de nuevo a la bestia que despertó del coma en el hospital. Furioso, histérico, vengativo.

—¡Logan por favor, te lo suplico…! —sollozo—. No se qué está pasando, tiene que ser un error… yo no estuve con nadie más. ¡Te lo juro! ¡Te lo juro…!

—¡¿Entonces de quién carajo son, Liliana…?! ¡¿De quién?! ¡Porque no puedes mirarme a la cara y decirme que son mis hijos! —Veo las lágrimas en sus ojos y mi corazón se rompe por completo. Está sufriendo, los dos lo estamos, y ninguno puede explicarlo y ninguno puede entenderlo—. ¡Yo confié en ti! ¡Maldit@ sea a pesar de todo confié en ti! —grita y me suelta con brusquedad.

Me tambaleo y lo veo llevarse las manos a la cabeza como si quisiera arrancarse el cabello. No puedo imaginar todo lo que piensa pero estoy segura de que cada palabra que salga de su boca me va a lastimar.

—¡Sí, Derrick! —explota él, señalándome con el dedo—. ¡¿Qué otra explicación hay?! ¡Para el accidente, para esta maldit@ farsa! ¡Sales huyendo de su cabaña, y ahora resulta que estás embarazada de gemelos que no pueden ser míos! ¡¿Qué diablos quieres que piense si no es que has estado revolcándote con él!?

No pienso, no lo planeo. Simplemente el dolor se me sale del pecho y le doy una bofetada tan fuerte que me arde la mano.

—¡¿Cómo te atreves a decir eso?! —le grito, y mis lágrimas ahora incontenibles—. ¿De verdad crees que me acosté con él? ¿Que todo esto es una mentira? ¡Te he dado todo de mí, Logan! ¡Todo! ¡Empezando por la verdad aunque estaba aterrada de que no me creyeras!

—¡Entonces explícame esto, Liliana! —me grita con la voz cargada de rabia y algo más, algo más profundo que no puedo descifrar—. ¡Explícame cómo estás embarazada de tres meses!

—¡No lo sé! —le grito con el corazón en la garganta—. ¡Pero te juro, por lo que más quiero que no he estado con nadie más!

Nos quedamos mirándonos fijamente, respirando con dificultad, como si estuviéramos en medio de un campo de batalla. El silencio es insoportable, y todo lo que puedo escuchar es el sonido de mi propio corazón latiendo con fuerza cuando él me suelta.

—Ese es el problema, ¿quién puede asegurar que tú realmente quieras a alguien?

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