TOMO 2. CAPÍTULO 77. Mentira tras mentira
Logan
Me llevan a una sala de interrogatorios, una tan impersonal como en la que debe estar Lili ahora mismo y siento que se me revuelve el estómago con solo pensarlo.
¿Creo que puede haber estado con otro hombre antes de mí? Sí. ¿Creo que puede estar metida en el tráfico de órganos? No, definitivamente no.
Al entrar, veo a Derrick sentado frente a la mesa, esposado y con la mirada baja. No levanta los ojos cuando cruzo la puerta, pero siento su incomodidad en el aire. Yo me siento enfrente y dejo que el silencio se alargue a propósito.
—Habla —digo finalmente, tratando de mantener la calma aunque por dentro quiero estallar.
Él traga saliva, su garganta se mueve visiblemente mientras busca las palabras y sé lo que va a decirme, que el accidente no fue accidente y que trataron de matarme.
—No sé por dónde empezar, señor St. Jhon —murmura nervioso y mis manos se hacen puños sobre la mesa.
—Por la verdad, Derrick. Empieza por ahí.
Finalmente me mira, y lo que veo en sus ojos no me gusta nada: culpabilidad, resignación, cargo de conciencia.
—Conocí a Liliana hace tiempo, cuando su madre estaba enferma. Ella y yo… hemos tenido una larga relación, aunque es evidente que lo va a negar, después de todo, no soy el tipo de hombre con dinero que ella estaba buscando.
La frase me golpea como un ladrillazo y solo alcanzo a repetir una palabra.
—¿Relación?
—Sí, bueno… eso creo. Nosotros… nos acostábamos.
El aire se siente más pesado y por un momento creo que voy a perder el control, pero ni siquiera soy capaz de respirar, ¿cómo podría moverme?
—¿Desde cuándo? —pregunto y mi voz es más dura de lo que esperaba.
—Dese hace meses, y todo parecía ir bien hasta que… bueno… hasta que ella salió embarazada —sentencia Derrick y yo siento que el suelo se tambalea bajo mis pies.
Entonces son suyos. Los bebés de Liliana, son suyos.
—¿Qué pasó después? —pregunto como si necesitara acabar de abrirme el pecho por esta herida y sacarme el corazón de una vez.
—Luego ella dijo que no quería criar a su hijo con un hombre pobre, pero que quizás lo podríamos solucionar… si yo la dejaba ver a Kalaz.
Paso saliva mientras me dejo caer contra el respaldo de la silla, sin fuerzas.
—¿Por qué a Kalaz? —pregunto con tono impenetrable y Derrick parece confundido y nervioso.
Primero creo que es porque va a mentirme, luego entiendo que es porque está a punto de comenzar su crimen.
—Bueno… yo le había comentado a Liliana que Kalaz era un caballo nuevo, un purasangre que usted había comprado, y que lo montaba a menudo para ir calmándolo… —murmura Derrick, y carraspea y se rasca la nuca como si le costara continuar.
—¡Escúpelo! —siseo y él aprieta los puños.
—Liliana solo me pidió que la dejara ver a Kalaz esa mañana. Yo…. No tenía motivos para decirle que no. La dejé con él y cuando volví vi que Kalaz tenía puesta una nueva manta estribera, pero me dijo que era un regalo suyo y yo se la dejé. ¡Yo no sabía que le había hecho algo al caballo hasta que me enteré por los demás! Luego preparé a Kalaz para usted, y salieron al campo y… y pasó el accidente. El caballo murió por envenenamiento…
—¿Estás seguro de que es como lo cuentas? —lo interrumpo—. ¡Porque hasta donde sé Kalaz está vivo!
—¡No es así, señor St. Jhon! ¡Se lo juro!
—Está bien… confesaré lo que sé… pero consígame un trato… algo.
El detective asiente y sale de la sala y yo lo sigo porque si me quedo ahí más tiempo voy a explotar. Pasan minutos, cortos, antes de que el fiscal llegue y comience una parte, solo una muy pequeña de las acusaciones.
Vincent tampoco demora en llegar y viene con media docena de abogados, pero cuando todos ellos se sientan conmigo, ninguno tiene nada bueno para decir.
—Derrick ha llegado a un trato: confesará complicidad involuntaria en un intento de asesinato y recibirá una sentencia de seis meses de prisión.
—¿Y Liliana? —pregunto, aunque no estoy seguro de querer escuchar la respuesta.
El abogado principal me mira fijamente, como si intentara medir mi reacción antes de hablar.
—La evidencia contra Liliana es irrefutable. Las transferencias bancarias, las comunicaciones con Ryker, y el millón de dólares enterrado en su granja… todo apunta a que ella es la cabeza de una célula de tráfico de órganos.
—Eso no tiene sentido —murmuro, más para mí que para él.
—Lo entiendo, pero las pruebas no mienten. Si todo se confirma, probablemente pase el resto de su vida en la cárcel.
Las palabras me golpean como un mazazo. “El resto de su vida en la cárcel”
Esto parece una m*****a pesadilla.
—Necesito hablar con ella.
—Logan… —pero ni Vincent ni nadie puede detenerme.
—¡Ahora! ¡Quiero hablar con ella, ahora!

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