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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1015

—¡Sabri! —Pamela Ibarra, aterrada de que Sabrina dijera algo de más y revelara que actualmente era la familia Benítez quien la mantenía, la interrumpió de golpe.

Sin otra opción más que involucrarse, miró desesperada a Kiara:

—Compañera Kiara Ibarra, hay que saber perdonar. Después de todo, ambas somos de la Universidad Libre del Sur, y estamos aquí representándola. Nuestro objetivo debería ser unir fuerzas frente a los demás y llenar de orgullo a nuestra universidad...

Ese discurso lleno de hipocresía hizo que Kiara no pudiera evitar soltar una risa burlona.

Curvó los labios y, en sus ojos alargados y brillantes, se formó un arco frío y lleno de sarcasmo:

—¿Qué pasa? ¿Para ustedes sí se vale destruir, pero a nosotros ni siquiera nos dejan defendernos? Ese doble estándar les queda de maravilla.

Las palabras de Pamela se atascaron en su garganta.

Por supuesto, Rosana no iba a permitir que su capitana diera la cara sola.

Sobre todo teniendo en cuenta que, esa misma mañana, esa tal familia Benítez había intentado secuestrarla para acabar con su vida.

Llevaba mucho tiempo aguantándose la rabia.

Y ahora que era compañera de su capitana...

No podía seguir siendo la misma cobarde de siempre, ¡no podía decepcionarla!

Rosana se puso las manos en la cintura y escupió al suelo con fuerza frente a Pamela y Sabrina:

—Nos llenaron de insultos diciendo que hicimos trampa, que usamos programas ilegales, que rompimos las reglas y arruinamos el balance de la competencia... ¡Pero cada acusación los describe a ustedes a la perfección!

—Nosotros simplemente les dimos una cucharada de su propia medicina.

—¿Cómo se atreven a intentar sus trucos baratos frente a nuestra capitana? ¡Eso es como enseñarle a nadar a un pez!

—No vengan a darnos lecciones de moral. Cuando decidieron instalarnos ese virus malicioso, ¿por qué no pensaron en que éramos estudiantes de la misma universidad? ¿Por qué no pensaron en unir fuerzas?

Mientras hablaba, Rosana les hizo una mueca de burla.

—¡El Equipo Atrapasueños instaló deliberadamente un virus, saboteando la competencia y violando gravemente sus principios de equidad! De acuerdo con el reglamento, ¡se les debe retirar inmediatamente el derecho a avanzar, y además deben recibir una sanción pública a nivel nacional con una prohibición de por vida para volver a competir!

Las palabras del profesor hicieron que todos en el Equipo Atrapasueños palidecieran de inmediato.

—N-no, no puede ser... No pueden exponernos a nivel nacional, ¡no nos pueden prohibir competir! —balbucearon los demás miembros, sacudiendo la cabeza aterrados—. Nosotros no sabíamos nada, no teníamos idea...

En ese momento, odiaban a Sabrina con toda el alma.

¿Cómo se atrevía a usar esos métodos sucios y arrastrarlos a todos con ella?

Si recibían una suspensión vitalicia en un torneo internacional de tanto prestigio, sería una mancha imborrable en sus currículums.

Jamás podrían aspirar a trabajar en instituciones públicas o en las grandes corporaciones.

Para un grupo de jóvenes que se consideraban la élite de la élite, ¡esto era el equivalente a destruir sus vidas para siempre!

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