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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1023

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—La familia Zúñiga me mintió, Catalina me engañó, y tú también tienes la culpa de eso.

Con esas simples palabras.

Había disfrazado su cambio de sentimientos hacia Catalina y su infidelidad con ella para quedar como la gran víctima de la historia.

—¡Puaj! —Rosana hizo directamente el gesto de vomitar, con el rostro torcido del asco—. Te vistes con mucha elegancia, pareces todo un caballero, ¡pero no tienes ni un gramo de vergüenza en la cara!

Todos sentían que su noción del mundo se había hecho pedazos ante los nauseabundos y explosivos comentarios de ese patán.

—Estoy hablando con Kiara, ¿qué tienen que opinar ustedes? —Patricio los barrió con una mirada gélida, llena de una advertencia siniestra.

Acto seguido, con una mirada intensa, se volvió hacia Kiara: —Kiara, no debiste ocultarme todos tus talentos. Si lo hubiera sabido antes... Si hubiera sabido la verdad, no habría...

—Por favor, ahórrate el discurso de que, si hubieras sabido todo lo que podía hacer, no me habrías despreciado por ser de un pueblo, y te habrías quedado a mi lado tranquilo para comprometerte y casarte conmigo —Kiara lo interrumpió, con una expresión cargada de burla—. Si te atreves a decir algo así, solo lograrás que me dé asco.

—Patricio, tu amor es verdaderamente barato e interesado.

—Ahora que te veo arrastrándote hacia mí como un perro fiel, de verdad agradezco que en su momento sintieras asco por mis orígenes humildes.

—Porque, sinceramente, tú me pareces repugnante.

Esas punzantes palabras dejaron a Patricio sin aire.

Miró el hermoso rostro de Kiara, que ahora destilaba una frialdad y una indiferencia absolutas.

Al ver el evidente rechazo con el que ella lo observaba.

Sintió un pánico irracional en el pecho.

Ese sentimiento era completamente extraño para él.

Antes...

Cuando Kiara lo miraba, sus ojos no eran tan fríos.

Cuando recién la habían acogido en la familia Zúñiga, él era la persona en quien más confiaba.

Sin duda, Kiara estaba usando esta estrategia deliberadamente para vengarse de él, para llenarlo de culpa y hacerlo sufrir.

Era la clásica táctica de hacerse la difícil.

Por todo lo que había pasado con Catalina, estaba celosa y haciendo un berrinche.

Solo necesitaba lanzarle el cebo adecuado y dejarle claras las ventajas y desventajas.

Así Kiara entendería exactamente qué decisión tomar.

—Kiara, ya fue suficiente —Patricio respiró hondo, su tono impregnado de fastidio—. Sé que guardas resentimiento; al fin y al cabo, es verdad que te dejé botada por Catalina en el pasado.

—Te has esforzado tanto en este medio solo para que yo me fijara en ti, y ahora lo has logrado.

—Te permito tus caprichos y berrinches, pero mi paciencia tiene un límite, y esta es la única oportunidad que te daré.

Hizo una pausa y miró a su alrededor con rapidez. Al asegurarse de que no hubiera nadie más escuchando, bajó la voz: —Kiara, es cierto que hoy ganaste el torneo, pero... al poner en ridículo a la señorita Benítez frente a todos, te has ganado a la familia Benítez como enemigos mortales.

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