—Tal vez no tengas idea del peso de la familia Benítez. Sus métodos son crueles; aplastar a una pueblerina ordinaria y sin contactos como tú les resultará tan fácil como pisotear una hormiga.
—Ahora solo tienes una opción, y es venir conmigo sin hacer un escándalo. Has ofendido a la familia Benítez, y en todo Clarosol, solo yo, Patricio Fuentes, tengo la voluntad y el poder para protegerte.
Al escuchar sus palabras.
Los fríos y hermosos ojos de Kiara se entrecerraron en un ángulo que dejaba claro que lo consideraba un completo idiota.
—¿Protegerme? —Ella soltó una carcajada burlona—. ¿Tú?
Incluso sus compañeros que estaban cerca no pudieron evitar mirarlo con cara de estar presenciando la mayor imbecilidad del siglo.
¿De verdad este sujeto no tenía algún daño cerebral irreversible?
¡Su capitana era la heredera de la familia Ibarra, la familia más rica de Clarosol!
Por no mencionar que el prometido de la capitana era Joaquín, ¡el heredero de la familia Carrasco!
¿Por qué habría de tenerle miedo a los Benítez?
Si la capitana de verdad le temiera a la familia Benítez.
¿Cómo los habría llevado a participar en ese torneo?
¡La capitana era la diosa que los había rescatado uno por uno de las garras de esa maldita familia!
Para la capitana, la familia Benítez no significaba absolutamente nada.
No sabían de dónde había sacado el atrevimiento ese infeliz para insinuar que él era el único capaz de cuidarla.
¡Qué payasada!
¿Su capitana necesitaba la protección de una basura como esa?
Rosana no se contuvo y estalló en carcajadas.
Los otros tres también reían a tal punto que sus hombros temblaban.
—Ustedes... ¿qué significa esa mirada? ¡¿De qué diablos se ríen?! —El semblante de Patricio se ensombreció por completo.
¿Qué significaba esa manera de mirarlo?
¿Acaso un montón de estudiantes mediocres salidos de pueblos olvidados tenían la audacia de insultarlo con esos gestos?
—Obviamente es la mirada que se le da a un reverendo imbécil —dijo Kiara, soltando un resoplido—. Y se ríen porque eres increíblemente estúpido.
—Si no vas a ser de utilidad, apártate. Lárgate.


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