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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1087

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Su laboratorio estaba completamente rodeado.

Intentar escapar en medio de la oscuridad era imposible.

Ellas también estaban en medio del experimento.

Sabían mejor que nadie que un apagón de esta magnitud era un golpe letal para cualquier investigación.

Eran conscientes de que un simple 'lo siento' no apaciguaría a la multitud.

Pero si se quedaban adentro, los estudiantes tampoco se irían.

Tarde o temprano, tendrían que enfrentar las consecuencias.

Pero Sabrina, que toda su vida había sido una niña mimada e intocable, jamás había enfrentado a una turba sedienta de sangre.

¿Salir a pedir perdón?

¿Y si los estudiantes enloquecían y la atacaban físicamente?

—Sabri, los jueces y la seguridad están afuera. Por más furiosos que estén, no se atreverán a lastimarte —le aseguró Pamela, asomándose apenas por el borde de la cortina.

Estaba aterrada, pero intentó mantener la compostura.

—Si damos la cara rápido, tal vez se calmen... Pero si seguimos escondidas, las cosas podrían salirse de control...

Sabrina dudó un largo rato. Finalmente, temblando, apretó los dientes y abrió la puerta.

Salieron cabizbajas, cubiertas de hollín y terror.

La multitud enloqueció.

—¡Sabrina! ¡¿Qué demonios hiciste?!

—¡Perdimos todo! ¡Todo nuestro trabajo se fue a la basura! ¡¿Quién va a pagar por esto?!

—¡Estábamos a punto de lograr el avance! ¡Nos arruinaste la vida!

—¡Apenas llevaba la mitad del cálculo! ¡Ustedes lo hicieron a propósito!

—¡Van a pagar por esto!

El odio era palpable.

Parecía que en cualquier momento saltarían las barreras de seguridad para despedazarla viva.

De pronto, la voz de Sabrina se cortó. Un pensamiento rastrero cruzó por su mente y sus ojos brillaron con malicia.

De un empujón violento, aventó a Pamela hacia el frente de la turba.

—¡Fue Pamela! ¡Fue ella! ¡Ella agarró los equipos y exigió ponerlos a máxima potencia porque quería procesar los datos más rápido! ¡Todo es culpa suya!

Pamela tropezó y casi cae de rodillas contra el pavimento.

Al escuchar la traición de Sabrina, sintió que la sangre se le helaba.

Volteó a verla con los ojos muy abiertos.

¡Había sido Sabrina quien ordenó subir la potencia en su estúpida competencia imaginaria contra Kiara!

¡Y ahora la estaba usando de chivo expiatorio!

La furia la consumió por completo. Abrió la boca para defenderse, lista para exponer a Sabrina frente a todos.

Pero, al encontrarse con la mirada asesina y amenazante de Sabrina...

Pamela se tragó sus propias palabras.

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