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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1123

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En esta competencia de nivel infernal, donde los demás seguían perdiendo el cabello por trasnochar para calcular un simple parámetro...

¡El Equipo Esperanza ya había entregado su examen por adelantado!

Rosana, que estaba sentada a su lado, levantó el rostro con orgullo al escuchar esos comentarios.

—¡Pues claro! —exclamó.

Sus ojos brillaban con adoración, convertida en la fan número uno de Kiara.

—¡Solo miren a la líder que tenemos!

—De hecho, el primer día, apenas nos entregaron el problema, nuestra líder lo miró una vez y escribió la fórmula central de inmediato.

—Si no fuera porque quería entrenarnos y nos hizo a nosotros cuatro encargarnos del proceso experimental...

—¡Con su talento, habría entregado el reporte final en la tarde del primer día!

Esas palabras sonaban a una arrogancia desmedida.

Pero ninguno de los presentes pensó que estuviera exagerando.

Al contrario, todos asentían con fervor.

Con el talento de Kiarita, ese nivel de genialidad era completamente posible.

—Es demasiada presión.

—¿Qué clase de cerebro tiene Kiarita?

—Tener alguien así en tu equipo es como para reírte de felicidad hasta dormido.

...

El grupo discutía animadamente, hablando todos a la vez.

Escondida afuera del comedor, Sabrina Benítez escuchaba todo esto y sintió un sabor metálico en la garganta por la pura rabia.

Casi escupe sangre ahí mismo.

Apretó los puños con tanta fuerza que se clavó las uñas en las palmas.

¡Pura fachada!

¿Genio incomparable? ¿Terminarlo el primer día?

¡Qué manera de inventar estupideces!

Pamela Ibarra también sentía una envidia venenosa al ver a Kiara robarse todo el protagonismo.

Pero su mente estaba un poco más clara que la de Sabrina, así que le tiró de la manga y le susurró:

—Sabri, que Kiara Ibarra sea tan engreída nos conviene.

Sin embargo, la voz fría y relajada de la chica llegó hasta ellas flotando en el aire.

—No hace falta.

Fueron unas pocas palabras, dichas con total indiferencia.

Pero cargadas de una soberbia que demostraba que no las consideraba una amenaza en lo absoluto.

—Ya lo dije: lo que es mío, nadie se lo puede robar así como así.

Afuera, Sabrina y Pamela soltaron un enorme suspiro de alivio al mismo tiempo.

Pero no se dieron cuenta de un pequeño detalle.

Mientras Kiara decía esas palabras, levantó perezosamente la mirada y miró de reojo exactamente hacia donde ellas estaban escondidas.

Y la sonrisa que se dibujó en sus labios desprendía una burla casi sádica.

Sabrina Benítez frunció los labios con profundo desprecio.

—¡Esa perra de Kiara es una hipócrita!

—Que disfrute su orgullo ahora. Cuando publiquen los reportes de datos de cada equipo... ¡mientras más alto suba, más duro será el golpe! ¡Quiero ver cómo sobrevive a eso!

En su mente, ya empezaba a fantasear con el día en que terminara la competencia y publicaran los resultados...

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