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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1149

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Pamela, al ver que todo estaba perdido, perdió el pudor y le devolvió la cachetada con todas sus fuerzas.

—¡Cállate, estúpida! Si eres una idiota que hace caso, ¿es mi culpa? Si te dijera que saltaras de un puente, ¿lo harías?

Las dos ex 'princesas' de la alta sociedad, que alguna vez caminaron con arrogancia, ahora estaban rodando por el suelo, jalándose el cabello, abofeteándose y gritándose insultos asquerosos.

La prensa enloqueció disparando los flashes.

Capturaron a la perfección lo vulgares y deplorables que se veían.

Finalmente, las Fuerzas Especiales intervinieron, las separaron por la fuerza y las esposaron.

Mientras Pamela era arrastrada, vio entre la multitud a la familia Ibarra.

Don Regino, Camilo, Vanesa y Álvaro estaban sentados en la sección VIP de ejecutivos.

Para Pamela, ellos eran su último salvavidas.

Forcejeó desesperada y comenzó a llorar a gritos.

—¡Papá, mamá, ayúdenme!

—¡Por los veinte años de amor que compartimos, por favor sálvenme! ¡No quiero ir a la cárcel, no quiero ir a la cárcel...!

Lloraba a mares, forcejeando contra los oficiales, intentando acercarse a la familia Ibarra.

Pero las miradas de los Ibarra no albergaban ni una gota de la calidez que alguna vez tuvieron. Solo había frialdad y... un profundo asco.

—¿A quién llamas papá y mamá? —la miró Vanesa con frialdad—.

—Después de lo que hiciste, ¿tienes el descaro de llamarnos así?

—¡Eres una malagradecida, y estar donde estás es solo culpa tuya!

Pamela quedó atónita.

Nunca imaginó que la siempre dulce Vanesa le hablaría con palabras tan crueles y frías.

Álvaro se ajustó los lentes de montura dorada. Su rostro era apacible, pero sus palabras cortaban como hielo.

—Es el momento perfecto. Ahora puedes ir a reunirte con tu verdadera madre en la cárcel.

Pamela se estremeció.

¿Su verdadera madre?

¿La empleada doméstica... Lucía?

Sacudió la cabeza, desquiciada.

Su colapso, su histeria, sus gritos... no les importaban en absoluto.

El hecho de que los oficiales se la llevaran arrastrando no les movía un solo pelo.

La mirada de todos y cada uno de los Ibarra estaba fija en la figura radiante de Kiara.

Miran a Kiara con infinita ternura, llenos de amor y de orgullo.

En ese instante, la cordura de Pamela se hizo pedazos.

Con el rostro pálido y el espíritu muerto, dejó de forcejear mientras la policía se la llevaba.

Todo lo que siempre quiso, esa familia, ese estatus, ese amor... nunca le pertenecieron.

...

Todo el escándalo dejó el recinto sumido en un caos.

Los reporteros sacaban fotos, los estudiantes murmuraban y las autoridades intentaban mantener el orden.

Mientras tanto, Kiara...

Como la verdadera protagonista de la noche, desapareció silenciosamente del lugar.

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