Centro Internacional de Convenciones, backstage.
Esta era un área de máxima seguridad, restringida exclusivamente a los altos mandos del gobierno.
Sin embargo, Kiara entró sin que nadie intentara detenerla.
Incluso los agentes de seguridad nacional hicieron una leve reverencia al verla.
—Señorita Ibarra.
Kiara asintió levemente, empujó la puerta y entró a la sala de control.
Adentro había una fila de monitores procesando datos a gran velocidad.
Una de las paredes estaba completamente cubierta por docenas de pantallas de cámaras de vigilancia.
Joaquín estaba sentado frente a la pantalla más grande. Al escuchar ruidos, giró la cabeza.
Al ver a Kiara, una sonrisa deslumbrante y cautivadora iluminó su hermoso y frío rostro.
—Kiki.
Kiara se acercó y se paró a su lado.
—¿Cómo va todo?
—Todo salió tal como lo planeaste. Guillermo Benítez... está muerto —Joaquín le rodeó la cintura con el brazo y señaló la pantalla frente a ellos—. Eres increíble, Kiki. Adivinaste cada uno de sus movimientos.
Kiara sonrió de lado y fijó la vista en los monitores.
Hace apenas diez minutos.
Guillermo había sido escoltado fuera del recinto por las Fuerzas Especiales.
Sin embargo, los guardaespaldas de la familia Benítez armaron un tiroteo sorpresa y lograron 'rescatarlo' de las autoridades.
Por supuesto...
Todo había sido orquestado por Kiara.
Después de todo, eran las Fuerzas Especiales del Estado. Era absurdo pensar que un grupo de matones privados podría arrebatarles a un sospechoso con tanta facilidad.
Pero Guillermo, en su desesperación por evitar la cárcel o la muerte, no tenía cabeza para sospechar que su escape había sido demasiado fácil.
Lo único que le importaba era huir de ese infierno.
Bajo la protección de sus guardaespaldas, llegó al estacionamiento subterráneo.
Sabía que la familia Benítez estaba destruida. Era el fin.
Sentado en la camioneta, con las manos temblorosas, Guillermo sacó un teléfono satelital encriptado y marcó un número confidencial.
Se arrodilló en el piso del vehículo y rogó entre sollozos:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste