Las ambulancias de Solarenia se estacionaron en el perímetro del centro tecnológico.
El área de cuidados intensivos improvisada brillaba en medio de la noche.
El equipo médico de Solarenia estaba al frente, sudando a mares.
Las notificaciones de estado crítico se imprimían una tras otra.
Las consultas virtuales no daban tregua.
En las enormes pantallas, los gigantes de la medicina mundial debatían desesperadamente desde sus respectivos países.
Intercambiaban datos, ajustaban tratamientos y analizaban probabilidades en una carrera contra la muerte.
Todos sabían la verdad.
La vida de esos invaluables expertos, destrozados por la Organización Ocaso Negro, dependía de lo que hicieran en esas primeras horas.
Sin embargo, mientras Solarenia luchaba contra el reloj para salvarlos...
Una ola de voces discordantes comenzó a surgir en los medios internacionales.
Al principio, solo fueron un par de artículos plagados de sarcasmo y veneno.
[¿Está Solarenia realmente intentando salvar a los expertos o solo busca controlar la situación?]
[Las mentes más brillantes del mundo al borde de la muerte: ¿negligencia en el rescate solareniano?]
[¿Por qué ninguno de los expertos rescatados ha salido de peligro todavía?]
[¿Está Solarenia aprovechando esto para robar los datos confidenciales de los científicos?]
[¿Es el rescate de Solarenia una simple farsa publicitaria?]
Los titulares se volvían más repugnantes.
Y malintencionados con el paso de los minutos.
Inicialmente, no tuvieron mucho impacto.
Pero pronto...
Otros medios extranjeros se unieron al frenesí.
Empezaron a citar a supuestas fuentes internas.
[Fuentes aseguran que el equipo de Solarenia se niega a compartir los protocolos médicos.]

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