El banquete aún no comenzaba oficialmente, pero en el salón principal ya estaban reunidos los líderes de los clanes más poderosos, las familias aristocráticas y los magnates corporativos de Clarosol.
Muchos conversaban en voz baja, agrupados de a dos o tres.
Alguien comentó asombrado:
—Los Ibarra no escatimaron en gastos.
—¿Banquete de bienvenida? Por favor, esto parece una celebración de Estado.
—La están presentando por todo lo alto.
—Pamela Gómez estuvo en la familia tantos años y jamás le hicieron algo de este nivel.
—Es que no hay punto de comparación. La familia ya lanzó un comunicado aclarando que Pamela era solo adoptada. La de hoy es sangre de su sangre.
—Shh, baja la voz. Escuché que Pamela intentó destruir a esta chica y terminó en la cárcel. Nadie se atreve a mencionarla ahora.
—Pero hay que admitir que esta señorita Ibarra es impresionante. Acaba de regresar y ya hizo que la familia mueva cielo y tierra por ella.
—¿Vieron la lista de invitados? Han venido hasta los profesores más importantes de la Universidad Libre del Sur.
—Creo que los Carrasco también están aquí.
—¿La familia Carrasco? ¿Te refieres a Joaquín, su heredero? ¿De verdad vino?
—Era de esperarse. Esta verdadera heredera no es cualquier chica. Es la capitana del equipo de Solarenia en el Desafío Élite Global, representante de la Universidad Libre del Sur, y dicen que su desempeño fue espectacular.
—La vi en la fiesta de mayoría de edad de Ellie Carrasco. Es hermosa y tiene un aura imponente.
—Esa vez noté que el señor Carrasco la trataba de manera muy especial. Pensé que solo eran cercanos, ¡pero resulta que es la heredera de los Ibarra! Son el uno para el otro, una pareja perfecta.
Los elogios resonaban por todas partes.
Pero, cuando el brillo es tan intenso, siempre hay quienes se dejan cegar por la envidia.
Al otro lado del salón.
Un grupo de mujeres, que se enorgullecían de pertenecer a familias de alcurnia, reían con desdén.
—¿Qué tiene de especial? Creció en el campo, ¿qué clase de mundo puede conocer?
—Exacto. Al fin y al cabo, solo participó en una competencia académica.
—Los Ibarra saben jugar sus cartas. Justo cuando ella destaca en el equipo nacional, organizan esta gran fiesta. Es obvio que quieren usar la fama del país para inflar el estatus de la hija perdida.


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