Eran solo las piedras que alguien más lanzó al agua para ver cómo se movía la corriente.
Y en cuanto a quién les había dado el empujón...
Kiara bajó la mirada, y su sonrisa se volvió aún más afilada y llena de veneno.
Desde que Alonso Morales abrió la boca, ella había estado esperando.
Esperando a que la rata cobarde que se escondía detrás de estos peones saliera de su agujero.
Y por lo visto...
No tendría que esperar mucho más.
La rata ya no podía aguantar las ganas de morder el queso.
Y justo a tiempo.
La rata apareció.
De entre la multitud de invitados, un hombre de mediana edad con un elegante traje oscuro avanzó a paso tranquilo.
Tendría unos cincuenta años. Su rostro irradiaba sabiduría y amabilidad, y caminaba con la seguridad de alguien que está acostumbrado a que el mundo gire a su alrededor.
A diferencia de la arrogancia barata de Elías Solórzano, o de la pose forzada de Alonso Morales, este hombre desprendía un carisma natural y cálido.
Era Pascual Osorio, el patriarca de la familia Osorio y presidente de la Fundación de Beneficencia y Biotecnología de Solarenia.
Durante años, su fundación había inyectado millones en proyectos de investigación médica.
Su nombre era sinónimo de prestigio tanto en los hospitales locales como en los laboratorios extranjeros.
En cuanto dio un paso al frente, la postura de muchos invitados se volvió más respetuosa.
Comparado con los "linajes ocultos" de los Solórzano, la firma de Pascual Osorio valía su peso en oro.
Pascual se detuvo frente al grupo y saludó con una leve inclinación a los patriarcas.
—Don Regino, don Fernando. Hoy es una noche de dicha para la familia Ibarra, y quiero extenderles mis más sinceras felicitaciones por haber recuperado a su heredera.
Luego, se volvió hacia Kiara. Su sonrisa era la viva imagen de la benevolencia.
—Señorita Ibarra, como sabe, mi trabajo involucra constantemente misiones de asistencia médica internacional y convenios con laboratorios en el extranjero. Y déjeme decirle, lo que ocurrió en Hesperia llegó a mis oídos.
—Si el equipo de Solarenia pudo regresar con vida, fue en gran parte gracias a usted.
No la atacó.

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