Entrar Via

Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 361

La suela del zapato le dio, una y otra vez, directo en la cara a Pamela. Una humillación en toda regla.

Y ella… ni siquiera se atrevía a moverse.

—Tu permanencia aquí depende de mí —Kiara retiró el pie como si nada—. Si no te sabes comportar, vas a terminar igual que Lucía: fuera de la casa.

Kiara la agarró y, como si estuviera tirando basura, la aventó al pasillo.

Luego la puerta se cerró de golpe.

Pamela se quedó ahí, temblando de coraje. Le ardía la cara y la vergüenza le quemaba por dentro.

Estaba furiosa, pero solo pudo morderse los labios con todas sus fuerzas y tragarse la rabia.

Ni de chiste se atrevía a armar un escándalo. Lo único que pudo hacer fue regresar a su cuarto, hecha un desastre.

Azotó la puerta.

Se miró en el espejo: la cara roja e hinchada, el pelo hecho un caos, los ojos enrojecidos… patética.

El coraje la rebasó. Gritó y agarró lo que encontró para estrellarlo contra el piso.

Las cosas cayeron con un ruido agudo y desagradable.

Siguió gritando, desahogándose.

¿Por qué?

¿Con qué derecho esa pinche ranchera la trataba así?

Sus papás jamás la habían dejado pasar por una humillación así. ¿Cómo se atrevía esa…?

En ese momento tocaron la puerta.

El llanto y los gritos se le cortaron en seco. El corazón le dio un brinco.

Clavó la mirada en la puerta cerrada.

¿Sería… su mamá?

¿Al fin se acordó de venir a calmarla?

Pamela apretó los dedos. En el fondo se le encendió una esperanza.

Quería aventarse a los brazos de su mamá, abrazarla y soltar todo lo que traía atorado.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste