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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 608

Kiara seguía de pie en el centro del escenario, rodeada de luces y sombras que delineaban su perfil elegante y frío, resaltando aún más esa belleza impactante y deslumbrante.

Desde su posición de superioridad, bajó la mirada hacia Catalina , adoptando una postura arrogante y soltó con voz gélida:

—¿De verdad creíste que el único registro que tenía eran los bocetos en papel?

—Incluso si la maestra no hubiera subido los escáneres a la nube, los diseños físicos que tú misma presentaste serían suficientes para probar el plagio. —Perla Téllez continuó hablando, con una sonrisa helada—. Todos y cada uno de los diseños de mi maestra ocultan un pequeño e ingenioso secreto que nunca hemos hecho público.

Mientras hablaba, amplió en la pantalla gigante el diseño de la rosa con espinas de Catalina. Con el lápiz táctil, apuntó a los cruces clave donde la rosa y las ramas se enredaban: —Por favor, miren de cerca. Aquí, aquí… y también aquí…

—Si unimos estas líneas extendidas con los puntos donde van incrustadas las gemas…

Siguiendo los trazos de Perla, todos en la sala descubrieron que la dirección aparentemente aleatoria de las espinas y las posiciones de las piedras formaban de manera sutil y elegante la letra secreta: una 'Q'.

—Esta es la firma del alma que mi maestra deja impresa en cada una de sus creaciones. Es única, no se puede imitar ni copiar. —Explicó Perla, abriendo una carpeta con los diseños antiguos de Kiara.

Y así era.

En cada colección de joyería pasada, se ocultaba exactamente la misma firma secreta.

Tras mostrar todas las pruebas, Perla miró con asco a la figura desparramada en el suelo, que parecía un montón de lodo.

—Y resulta que los tres diseños que presentaste, incluyendo el que entregaste para este concurso, conservan perfectamente esa 'Q' oculta.

—Señorita Zúñiga, robas, y ni siquiera te tomaste la molestia de borrar la firma de la dueña. Ahora que te hemos atrapado con las manos en la masa, te demandaré por robo de secretos comerciales y graves violaciones a los derechos de autor. ¿Tienes alguna objeción?

Catalina estaba tirada en el piso, viéndose ahora más como un perro moribundo.

—¡Llévensela! —ordenó Perla con voz cortante.

Bajo los flashes de innumerables cámaras y la mirada atónita de todos los presentes, Catalina fue levantada por los hombros por los dos guardias de seguridad.

*¡Clic!*

De pronto, sintió el metal helado de unas esposas cerrarse alrededor de sus muñecas.

Capítulo 608 1

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