—No se peleen, no se peleen —resonó una voz clara y alegre desde un pabellón cercano.
Una mujer con un vestido rojo corto, el cabello recogido en una coleta alta y una actitud descarada e imponente, los miraba con una gran sonrisa.
—No hace falta que se molesten. A mi adorable Kiara la traje yo, así que naturalmente yo la llevaré de regreso.
Kiara miró a su amiga, que hacía girar las llaves en el dedo, y soltó una suave carcajada.
Se volvió hacia los demás y dijo:
—Bien, hasta aquí llegamos.
El grupo miró a Escorpión con cierto resentimiento, pero se retiraron a regañadientes.
Escorpión le pasó un brazo por los hombros a Kiara.
—¡No sabía que la Señora Muerte era tan famosa en Solarenia!
Ella solo sabía que su amiga había creado una marca de joyas y que se había convertido en un nombre importante a nivel internacional, pero nunca indagó mucho en los detalles.
—Acabo de escuchar a esos tipos allá abajo decir que... ¿un solo boceto tuyo vale cientos de millones? —Los ojos de Escorpión brillaban con intensidad, y acercó la cabeza al hombro de Kiara—. Si esto da tanto dinero, ¿para qué seguimos haciendo misiones? Si dibujas un boceto en una hora... en veinticuatro horas tendrías veinticuatro bocetos. Con una buena promoción, ¡podríamos ganar miles de millones en un solo día!
El solo pensarlo.
Hacía que los ojos de Escorpión destellaran.
Tanto dinero...
¡Era muchísimo más rentable que arriesgar la vida en sus misiones!
Kiara levantó una mano, se la puso en la cabeza a su amiga y la apartó.
—Aún no te has ido a dormir, no empieces a soñar despierta.
Escorpión chasqueó la lengua, levantó una ceja con actitud salvaje y la miró con falso reproche.
—Ya no juego contigo. Además, a esta hora, Vanesa seguramente preparó un montón de comida deliciosa y nos está esperando. ¡Iré por mi moto para llevarte a casa!


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste