Entrar Via

Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 990

Esta competencia era la única oportunidad que tenían los estudiantes becados para salir adelante.

Si perdían...

Si ni siquiera lograban pasar la primera ronda...

No solo le habría fallado a su capitana, sino a ella misma, que tanto se había esforzado, y a todos sus compañeros que habían dado la vida en los entrenamientos.

—No te preocupes —respondió Kiara sin alterar la voz—. Incluso sin nosotras, Santiago y los demás pueden ganar la primera ronda. Tienes que confiar en ellos.

Rosana apretó los puños.

—¡Sí! ¡Aunque no estemos ahí, el jefe de grupo, Mariana y Jaime son increíbles, estoy segura de que no perderán!

Mientras hablaba, Rosana intentó subirse atropelladamente a la moto.

—¡Capitana, vámonos! ¡Tenemos que llegar al estadio, tal vez todavía podamos ayudar en la primera ronda!

Pero Kiara no hizo el intento de subirse.

En su lugar, revisó la hora.

—Faltan tres minutos.

—¿Eh? —Rosana la miró, completamente confundida.

¿Qué tres minutos?

¿Acaso estaba esperando a alguien?

Kiara no le dio explicaciones, solo le ordenó que se quedara junto a la moto.

—Espérame aquí un momento.

Sin decir más.

Dio media vuelta y caminó de regreso a la fábrica abandonada.

Pero no entró por el portón principal.

La rodeó por un costado.

El área estaba cubierta de maleza espesa; era evidente que nadie había pisado por ahí en años.

Sin embargo, oculto bajo las ramas, había un viejo panel eléctrico oxidado.

A simple vista, no era nada del otro mundo.

Kiara se acercó y apartó la maleza con las manos.

La cerradura del panel de fusibles lleno de tierra y óxido mostraba marcas claras de haber sido forzada.

Para obtener esa información confidencial, necesitaba conexión física.

Así que...

Al llegar.

Antes de anunciarse y destrozar el portón, se infiltró silenciosamente sin que los guardias de Sebastián la notaran, hasta encontrar este panel eléctrico camuflado.

Conectó su decodificador en miniatura directamente al servidor principal del laboratorio subterráneo.

Pero la descarga requería algo de tiempo.

Después del espectáculo de huesos rotos y gritos de Sebastián, el tiempo necesario había transcurrido.

Kiara abrió la tapa del panel eléctrico.

La luz del decodificador parpadeó y cambió de rojo a verde.

El tiempo exacto.

Kiara desconectó el dispositivo y extrajo un microchip del tamaño de una uña.

Ese había sido su verdadero objetivo desde el principio.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste