Anastasia.
Fue como si tuviese un resorte en la espalda al oír el timbre. Me levanté de inmediato, pero Irina se metió en medio y gritó:
—¡Yo abro! —apreté mis manos con el nerviosísimo en el punto límite, y luego mamá llamó a papá para que se acercara a la sala.
Fue evidente que Alexey era una presencia cautivadora. Su olor golpeó mis fosas, mientras su sonrisa derretía mi existencia. Estaba vestido de negro para variar, con todos sus botones hasta el cuello, que de alguna forma ocultaban sus secretos.
Él entró solo, y mamá me miró con extrañeza, pero yo solo pude visualizar cuando se agachó para recibir el abrazo de Irina, que siempre incomodaba a mi padre.
—Te traje algo… —sacó una cajita de color rosa mientras mi hermana se moría del éxtasis y lo abrazaba aún más.
—¡Gracias…!
—Irina… —papá apretó un poco como si la regañara, pero mamá le dio un codazo para que disimulara.
—¡Bienvenido…! —Alexey le mostró el dedo índice a mi madre.
—Para usted también traje algo… —él miró hacia atrás, y a continuación, entró una mujer.
Rubia, alta, extremadamente delgada, y muy elegante. Su sonrisa casi llegaba a sus orejas, e incluso yo tuve que mirarla hacia arriba, cuando apareció con un ramo de rosas, envueltos en un papel negro perfecto.
—Para usted… —ella dijo con una aterciopelada voz, mientras detallé su vestido pegado.
No se veía vulgar, de hecho, todo le quedaba perfecto.
Mamá sonrió recibiendo el ramo de rosas, mientras papá sonrió adelantándose a la nueva invitada.
—¿Usted debe de ser…?
—La novia de Alexey… mucho gusto… Tania… —papá tomó su mano con una sonrisa, y luego ella, besó las mejillas de mi madre.
Sentía una presión demasiado en mi pecho cuando ella se detuvo frente a mí, y parpadeó con sus enormes pestañas falsas.
—¿Tú debes ser…?
—Anastasia… la asistente Ko… —miré de inmediato a Alexey que se cortó—. La Asistente financiera de la empresa… —Tania, la larga, sonrió con descaro, y vino como si nada, a darme un beso en las mejillas.
—Un placer Anastasia… —asentí.
—Un gusto…
—Yo soy Irina… —mi hermana se puso delante de ella asomando su mano, y Tania se la tomó.
—¡Qué agradable chica…! —Pude notar como Irina le guiñó el ojo, y luego se giró hacia Alexey.
—Linda tu novia… —Alexey sonrió de oreja a oreja, y luego se adelantó hacia mi padre.
—También traje algo para usted…
Era una caja de cuero templado, pero cuando la abrió, casi me atraganto.
Había al menos cuatro puros forrados de papel dorado y pude notar como mi padre abrió los ojos desmesurados.
—¿Qué?
—Son traídos de Cuba… los mejores… —Alexey siguió firme extendiendo la cajetilla que se veía costosa, mientras esperé algún grito.
Pero papá solo carraspeó un poco, y los recibió.
—No suelo… consumir este tipo de cosas… pero… tomaré su regalo… gracias…
Miré a mamá un poco confundida, y ella se apresuró a decir:
—Pasemos a la mesa…
Todos sonrieron ante la idea. No sé por qué Irina me estaba traicionando, pero tomó de la mano a Tania, y la apresuró para que se fuera con ella al comedor, mientras mamá desapareció junto a papá.
Mi mirada y la de Alexey se unieron en el momento, y luego él tomó mi cuello de un momento a otro, y me llevó a un rincón de la casa estrellándome con la pared de forma suave.
—¿Qué estás haciendo? —susurré contra su boca de forma agitada, y tomé su mano que me sujetaba.
—¿Sabes que sería épico? Hacer el amor en esta casa…
—¿Qué? —tenía el corazón en la garganta.
—Lo haremos en algún momento… te excitará mucho… pecadora… —su boca succionó la mía con fuerza, y con su mano apretó mis pechos.
—¿Ana? —empujé muy rápido a Alexey que casi lo tiro, y de forma inconsciente, comencé a hablar como una loca.
—Señor… yo tendré todo eso listo… ahora pasemos al comedor… —caminé rápido, pero prontamente sentí cómo su palma golpeó mis glúteos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA ASISTENTE DEL MAFIOSO