El viento soplaba fuerte en la granja.
Úrsula estaba de pie en medio del cañaveral; la brisa levantaba su largo cabello hasta la cintura, dibujando un arco perfecto en el aire. Su expresión era ilegible.
Pasó mucho, mucho tiempo.
Finalmente, tomó las cosas y se fue de la granja.
Después de salir, Úrsula fue primero al banco y luego a ver a Bea.
Hace cinco años...
Cuando las tres empezaron a ayudar a Bea, ella tenía trece años.
Hoy...
Bea ya tenía dieciocho y estaba en su último año de preparatoria.
A los dieciocho, rebosaba juventud.
Al ver a Bea correr hacia ella, Úrsula sintió que veía a su yo del pasado.
—¡Úrsula! —Al verla de lejos, Bea se emocionó muchísimo.
—Bea.
Úrsula saludó con la mano y una sonrisa.
Bea preguntó:
—Úrsula, ¿cómo está Selena en el extranjero? Hace mucho que no contesta mis llamadas.
Ni Úrsula ni Minerva le habían contado a Bea que Selena había matado a alguien y había sido condenada a muerte. Selena había sido una de sus benefactoras, y querían que Bea conservara la mejor imagen de ella.
Aunque Úrsula había sido entrevistada y Selena dijo su nombre real en la transmisión, le habían pixelado el rostro y alterado la voz.
Así que Bea siempre pensó que esa Selena de las noticias era solo alguien con el mismo nombre.
—Selena ha estado muy ocupada últimamente, a veces ni a mí me contesta.


—Sí, está bien —asintió Bea.

No tenía nada material con qué pagarles a Úrsula, Selena y Minerva, solo su corazón sincero.
Tenía esos amuletos desde hacía días, pero no había tenido la oportunidad de dárselos en persona.
Úrsula recibió los amuletos con una sonrisa.
—Gracias, Bea.
—No es nada, Úrsula. Bueno, me regreso a la escuela.
—Ve con cuidado.
Úrsula esperó a que Bea entrara a la escuela antes de arrancar el auto.
Cuando llegó a casa, ya eran más de las cuatro de la tarde.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Cenicienta Guerrera
Hola , me encanta la novela pero faltan los capitulo desde la 1156 a la 1180...