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LA DESAFIANTE ESPOSA DEL JEQUE ¡Embarazada por error! romance Capítulo 129

C129 -TALAQ

Al día siguiente, cuando Mariam abrió los ojos y lo primero que vio fue a Zayd. Él estaba sentado en el borde de la cama, ya vestido, con los codos sobre las rodillas y los ojos en ella.

No haciendo nada más que mirarla.

—¿Cuánto tiempo llevas ahí?

—Un rato.

—Eso es raro.

—Es temprano, tengo permiso de ser raro.

Mariam se incorporó despacio con el cabello revuelto y los ojos todavía medio cerrados. Zayd le puso la mano en la mejilla y si antes la miraba enamorado, ahora la miraba como si ella fuera su todo.

Y técnicamente lo era.

—Pareces un ángel cuando duermes.

Mariam lo miró fijo un segundo antes de soltar una sonrisa.

—Eres un mentiroso.

—Soy un hombre enamorado, no es lo mismo.

—Zayd, tengo el cabello en la cara, llevo la misma ropa desde ayer y… nadie es bonito cuando se levanta.

—Ya lo sé. —Le apartó un mechón de la frente con los dedos—. Pero para mí eres hermosa, aun cuando tienes un poco de baba aquí…

Le limpió una mancha blanca en la esquina de la boca. Mariam abrió los ojos avergonzada y ya estaba lista para apartarle la mano cuando él se inclinó y le besó los labios antes de que pudiera.

Fue un beso corto, quieto, de los que no piden nada, cuando se apartó, señaló hacia el otro lado de la habitación.

—El desayuno ya está.

Mariam giró la cabeza y la mesa junto a la ventana tenía más platos de los que dos personas podían comer en una mañana. Frutas, pan, tres tipos distintos de queso, café, jugo, y algo que olía a canela desde donde estaba.

Se rio.

—Sospecho que Laila trabajó bastante.

—Sí. —Zayd se puso de pie—. Pero lo hizo feliz.

Mariam lo miró levantarse, sin disimulo, con esa luz de mañana que entraba por la ventana y que no le hacía ningún favor a su capacidad de pensar con claridad, porque él, era devastadoramente guapo.

—No debería provocarme, jeque.

Zayd se giró y ya tenía una sonrisa que le llegaba a los ojos.

—¿Tan temprano y coqueta, jequesa?

Mariam soltó una carcajada, pero luego se puso seria.

—¿Cómo está Ibrahim?

Zayd se acercó a la mesa y sirvió el café.

—Estable, descansó bien. El médico dice que las costillas van a doler tres semanas pero que no hay complicaciones. —Le pasó la taza—. Mi madre se queda con él, no hay manera de convencerla de otra cosa.

Mariam tomó la taza con las dos manos.

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