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La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 301

Don de Soto, el Patriarca, soltó una carcajada sorda.

—Si una mujer no tuviera escrúpulos con tal de ascender, al escuchar eso, intentaría por todos los medios convencer a César de quedarse en el Consorcio de Soto. De lo contrario, si César se va sin nada, ¿qué beneficio sacaría ella?

—Entonces... ¿y si la señorita Lamas no es ese tipo de persona? —preguntó Don Gonzalo con prudencia.

—Si no es ese tipo de persona, entonces resultará que tendré a una nieta política digna de toda mi confianza, ¿no crees? —rio el anciano.

Sin embargo, aunque Don de Soto había calculado a la perfección las intenciones del corazón humano, jamás habría podido calcular lo que se gestaba en el vientre de la joven.

En el auto que los seguía, Eliana parecía sumida en sus propios pensamientos. Se había dado cuenta de que Don de Soto la había estado poniendo a prueba.

No es que le importara la inmensa fortuna de la familia de Soto, pero le dolía en el alma todo el sufrimiento por el que había pasado César de Soto. La actual gloria y la expansión masiva del consorcio eran el resultado de los años en los que César se había jugado la vida. Todavía tenía muy presentes las incontables cicatrices que cruzaban la piel de aquel hombre.

Lo que realmente le daba dolor de cabeza era que el abuelo había mencionado su deseo de que César dejara un heredero en la familia. Y ella, irónicamente, estaba a punto de darle un hijo con la sangre de los de Soto. Se llevó una mano al vientre por puro instinto, sintiéndose al borde de la locura. ¿Cómo diablos iba a explicarle esto a Don de Soto?

«Día uno: Hola, señor de Soto, su preciado nieto está dispuesto a renunciar a toda su fortuna por mí».

«Día dos: Hola, señor de Soto, resulta que el bisnieto que tanto pidió ya viene en camino».

No quería ni imaginarse lo oscura que se pondría la cara del anciano al enterarse.

César miró a Eliana, extendió la mano para cubrir la de ella y dijo con una voz llena de determinación:

—Tranquila. Si el abuelo no te acepta, entonces prepárate para que me vaya contigo.

Eliana tomó una decisión repentina. Le devolvió el apretón con fuerza, mirándolo a los ojos mientras hacía una promesa:

—No te preocupes. No dejaré que tu abuelo te eche a la calle.

Ella se encargaría de que César se ganara el favor del abuelo a través de su hijo.

Capítulo 301 1

Capítulo 301 2

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