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La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 300

Si la Directora Calderón la llamaba, debía ser algo urgente. Eliana le explicó con suma educación a Don de Soto la importancia de la llamada, se alejó unos pasos y contestó el teléfono.

—¿Estás seguro? —preguntó el anciano en tono neutral, lanzando una breve mirada hacia Eliana.

—Sí —respondió César, quien sabía perfectamente a qué se refería su abuelo, siendo tan directo como siempre.

—Y entonces, ¿qué explicación planeas darle a la familia Guerrero? —preguntó el abuelo, refiriéndose al compromiso que César había aceptado con Regina Guerrero.

—Regina no es la única nieta de la familia Guerrero, y yo no soy el único soltero de mi generación en la familia de Soto. —Con esas palabras, dejó claras sus intenciones de una vez por todas.

Al ver la firmeza en el rostro de César, el abuelo decidió no decir nada más. Sabía que, si seguía insistiendo, solo lograría el efecto contrario.

—No voy a entrometerme en con quién sales en privado. Entiendo que los jóvenes se atraigan, pero, si ella va a entrar oficialmente a la familia de Soto, es algo que tienes que pensar con mucho cuidado.

Dejó la puerta entreabierta; no se negó rotundamente.

—Abuelo... —comenzó César, pero el anciano lo interrumpió.

—Suficiente. Damos este tema por terminado —dijo, notando que Eliana había terminado la llamada y caminaba hacia ellos.

—Tiene que ser ella, no hay otra —aseguró César con total convicción. Estaba de espaldas a Eliana y no se dio cuenta de que ella ya estaba lo suficientemente cerca como para escucharlos.

—La familia de Soto o ella; solo puedes elegir una. Y si te empeñas en quedarte con ella, antes de irte, debes dejar un heredero. Yo te crié y te formé a ti, y también puedo formar a la próxima generación —dijo el abuelo, con palabras duras y afiladas. Había visto a Eliana acercarse, pero actuó como si no le importara en absoluto que lo escuchara.

—A esta edad, los jóvenes son rebeldes. Mientras más se oponen los mayores, más se aferran al otro. Cuando están enamorados, sienten que esa persona lo es todo. Pero la realidad es que el matrimonio implica muchas otras cosas. Mientras no lleguen a hablar de boda, dejaré que sigan juntos. Cuando se les pase la fiebre del enamoramiento, lo más probable es que ese amor se apague por sí solo.

—Usted siempre lo ve todo con tanta claridad, señor.

El abuelo soltó un suspiro: —No es que yo vea las cosas claras. Mira al padre de César... me opuse con todas mis fuerzas a que estuviera con Blanca, y el resultado fue que, mientras más me oponía, más se empeñó en casarse con ella. Y ya viste todos los desastres que ocurrieron después.

Lo que el anciano no dijo en voz alta fue que Eliana se parecía un poco a Blanca en su juventud, y eso le revolvía el estómago. No iba a permitir que César repitiera los mismos errores.

Aunque, para ser justos, también se había dado cuenta de que la personalidad de Eliana era diametralmente opuesta a la de Blanca. Blanca era como una enredadera débil que necesitaba depender de un hombre para sobrevivir, mientras que Eliana era como una espada afilada, inquebrantable y fuerte.

—Cuando le dijo que tendría que abandonar la familia de Soto... ¿realmente sería capaz de dejarlo ir? —preguntó el mayordomo Gonzalo, cubriendo al anciano con una manta ligera al sentir que entraba una ráfaga de viento por la ventana.

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