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La Guerra de Karina: Mi Destino es Mío romance Capítulo 158

De inmediato, un gran paraguas negro se abrió sobre la cabeza de Karina.

En un instante, se formó una barrera que la aisló del viento y la lluvia.

Levantó la vista y vio cómo Ariel pateaba el paraguas que estaba en el suelo.

Se paró a su lado, con una leve sonrisa en los labios, y miró con calma al hombre y la mujer que tenía enfrente.

—Si un paraguas no es suficiente para tres, entonces dejemos que los dos que tan bien se entienden se mojen juntos… Podría servirles para probar si de verdad están dispuestos a compartir las buenas y las malas.

Ante el comentario de Ariel, Karina entendió la indirecta.

Reprimió una sonrisa y, mirando a Ariel, añadió: —No lo creo. Cuando dos personas actúan con mala fe, al final, una termina haciéndose la muerta y la otra… acaba muerta de verdad.

—Eso suena un poco tétrico —dijo Ariel, sorprendido—, pero ha despertado mi curiosidad.

—¿Tienes curiosidad? Entonces déjame que te lo explique…

Siguiéndose el juego, compartiendo el paraguas, caminaron hombro con hombro hacia la entrada principal.

Sus huellas quedaron marcadas en el suelo mojado.

Fabio se quedó inmóvil, observándolos, mientras apretaba los puños dentro de las mangas de su ropa.

«Es solo una mujer que ya no quiero», se repetía. «No la necesito, no debo necesitarla…».

Fabio apartó la mirada con determinación y caminó bajo la lluvia de regreso al edificio de urgencias.

Selena recogió el paraguas y corrió tras él.

—¡Hermano, espérame…!

Karina y Ariel caminaban lentamente bajo la lluvia.

El paraguas de Ariel estaba completamente inclinado hacia el lado de Karina.

Una mujer que pasaba le dio un codazo a su marido, señaló la espalda de la pareja y suspiró con envidia.

Ariel miró el perfil de Karina y le preguntó en voz baja:

—Sabías que estaba lloviendo, ¿por qué no volviste a buscarme para que te acompañara? ¿O para pedirme un paraguas?

—No era una gran distancia, podía correr hasta la entrada y tomar un taxi —respondió Karina con indiferencia.

—¿Y qué hay de este tramo?

Karina subió a uno sin problemas y se despidió de Ariel con la mano.

—Vuelve pronto con Melisa, adiós.

Ariel vio cómo el taxi desaparecía en la cortina de lluvia.

Karina no quería refugiarse bajo la comodidad del paraguas de nadie, así que el asunto con Andes Chip de Fabio, tendría que resolverlo a su manera.

Poseía una independencia extrema, un fuerte sentido de sí misma y de su propio valor.

Así como con el divorcio, él no había intervenido, y aun así, Karina había logrado que Fabio cediera.

Por lo tanto, no podía intervenir a la fuerza y perder la compostura frente a ella.

Solo debía estar ahí, listo para ser su espada, su escudo, su fiel aliado, cuando ella lo necesitara.

***

El lunes amaneció, día laboral para los padres.

Los niños hospitalizados quedaron al cuidado de las enfermeras de sus respectivas habitaciones y de las niñeras de sus familias.

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