Entrar Via

La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1001

—Ulises todavía quiere que Sabrina le pida disculpas —soltó Sebastián desde un costado, mirando con desdén.

Daniela apenas pudo contener una carcajada sarcástica.

—¡Qué cinismo tiene ese tipo!

Ella sabía que si quería vengarse de Ulises, no bastaba con ir tras él directamente. Había que atacar por dentro, desde la propia familia Hoyos.

Ahora que estaba en Chile, sus planes por fin podían entrar en acción.

Durante los últimos días, Daniela no había perdido el tiempo.

Ya había averiguado el paradero de Yeray Hoyos.

...

En realidad, no había paradero alguno.

Yeray, por culpa de su discapacidad, llevaba meses sin salir ni siquiera al patio de su casa. Se había vuelto una sombra, aislado del mundo exterior.

Al seguir investigando, Daniela se topó con otro dato importante.

No solo estaba discapacitado: Yeray también había perdido la vista.

Daniela sospechaba que, en el fondo, todo eso tenía que ver con Ulises. Ese tipo era capaz de cualquier cosa con tal de obtener lo que quería.

Con Yeray así, sin poder moverse ni ver, era imposible que pudiera disputarle el puesto de jefe de la familia a Ulises.

Daniela dudaba si valía la pena fijarse en alguien más.

Pero los otros miembros de la familia Hoyos tal vez no odiaban tanto a Ulises como Yeray. Nadie le guardaba un rencor tan profundo como él.

Luego lo pensó dos veces: alguien ciego podía ser conveniente. Sería más fácil de manipular, y hasta podría sonsacarle secretos de la empresa sin que se diera cuenta.

El problema era que no había forma de acercarse a Yeray.

A menos que...

Los ojos de Daniela brillaron un instante.

Podría postularse para trabajar como empleada en su casa.

Pero si se iba, ¿qué pasaría con Sabrina? ¿Quién la protegería?

Esa duda la tenía inquieta.

Sabrina, notando que Daniela estaba sumergida en sus pensamientos, preguntó en voz baja:

—¿Te pasa algo, Daniela? Se te ve muy pensativa.

—Araceli anda muy callada, ¿no crees? Ni sus luces. Eso no va con su personalidad... Sabrina, ¿tú has sabido algo de Araceli últimamente?

—Nada —respondió Sabrina—. Después de lo que le hizo a Eva, ni la familia Ramos ni Ulises la van a perdonar tan fácil. Seguro que anda escondida y no se atreve a dar la cara.

Daniela soltó una carcajada.

—¿Quién entiende a esa mujer? Primero le avienta ácido a Eva y después a Rocío Hoyos... Bueno, que se sigan peleando entre ellas, a mí me da gusto ver cómo se destruyen solitas.

Sebastián levantó las cejas, intrigado.

—Araceli ha estado demasiado tranquila para mi gusto.

Daniela se volvió hacia él.

—¿Tú también lo piensas, Hache? Cuando alguien cambia tanto su comportamiento, es porque algo trama. Hay que tener cuidado, no vaya a aprovechar cualquier descuido y meternos en problemas. Si se le ocurre buscar alianza con los hermanos Hoyos, podría complicarnos la vida.

Los ojos de Sebastián se oscurecieron por un instante.

—No te preocupes. No creo que se atreva.

Daniela negó con la cabeza.

—No estés tan seguro. Cuando la gente está acorralada, puede hacer cualquier locura. Ahora que Araceli está contra la pared, capaz y se le ocurre una locura peor.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada