[¿Una persona así todavía puede ser el jefe de familia? No inventen, seguro se ganó el puesto con puras mentiras.]
[Siempre creí que el jefe de familia debía ser alguien de palabra. Vaya, resulta que cualquiera puede decir lo que se le ocurra y ya, yo también podría hacerlo entonces. Cuando no pueda cumplir, nomás digo: ‘era broma, te estaba tomando el pelo’.]
[Ulises secuestró, lastimó gente… ¿en qué se diferencia de esos hijos de magnates petroleros y banqueros de hace rato?]
[Entréguenle las pruebas a la policía, que pague con la ley.]
[No sean ingenuos, Chile es un país capitalista. Hoy mandas las pruebas y mañana, quién sabe cómo, ya desaparecieron. Si la ley en verdad pudiera castigar a esos ricos, ¿habría tanto corrupto suelto?]
[En ese caso, los que en la transmisión propusieron entregarlo a la policía, ¿no serán cómplices?]
[Creo que fue el hermano de Sabrina el que lo dijo, ¿no? Qué cosas… No soporta ver que a Sabrina le vaya bien, seguro quiere verla destruida solo para repartirse su parte de la empresa.]
Al ver la oleada de mensajes, Ulises sintió el párpado temblar de la rabia.
Podía imaginarse perfectamente la cantidad de burlas y críticas que le caerían encima al día siguiente.
Su reputación se iría a pique.
Las acciones de Grupo Hoyos seguro se desplomarían.
Nadie querría hacer negocios con alguien despiadado y traicionero.
Una cosa era que sus socios supieran cómo era realmente, pero que todo el mundo lo supiera, ya era otro nivel.
Justo en este momento de máxima atención, nadie se atrevería a apoyarlo ni mucho menos a asociarse con él.
Ulises apretó los labios, la cara se le oscureció y los ojos le brillaron con una furia que daba miedo.
Sin pensarlo, apretó con fuerza el celular.
—Crack—, el sonido del cristal rompiéndose invadió el silencio, la pantalla quedó hecha añicos.
Rocío volteó a verlo, pero ya no se preocupó como antes por la mano de Ulises. Sin expresión alguna, apartó la mirada.
En su interior, Rocío soltó una risa burlona.
—Señor Ramos, señores Ramos, ¿por qué no nos dicen ustedes cómo piensan resolver todo esto?
Sebastián los estaba arrinconando, obligando a que se pronunciaran públicamente.
Si no decían nada ahí mismo, al día siguiente serían ellos, la familia Ramos, los que cargarían con el desprecio de todos.
Federico y los demás miraron a Martín.
La situación ya se había salido de control.
Ni siquiera Federico podía tomar una decisión definitiva por su cuenta.
Martín guardó silencio un buen rato, hasta que por fin habló:
—Haremos lo que Sabrina decida. Publicaremos un comunicado anunciando que anulamos todo pacto con el Grupo Hoyos.
...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...