La voz de Sabrina interrumpió sus pensamientos.
—¿Entonces, todas las divisiones de inteligencia artificial, chips, energías renovables y tecnología solar del Grupo Ramos fueron inversiones de mi madre en su momento?
Martín asintió.
—Así es, tu madre tenía una visión impresionante. Según cuentan los veteranos del Grupo Ramos, en aquel entonces ella misma pasó medio año visitando las compañías de esos proyectos. Estaba convencida de que esas industrias tenían un gran futuro, aunque justo en esa época los negocios tradicionales estaban en pleno auge y los veteranos de la empresa se opusieron con todo a que Celeste invirtiera en ese tipo de tecnología.
—Ellos creían que lo mejor era invertir en sectores que ya estaban dejando buenas ganancias.
—Pero Celeste pensaba que esos sectores ya estaban saturados. Meterse ahí, aunque tuviera éxito, solo significaba pelearse la misma tajada con un montón de competidores. Una pérdida de tiempo, pues.
—En ese entonces, el Grupo Ramos se la vivía discutiendo por los proyectos de inversión. Al final, fue tu madre quien, contra todos, se mantuvo firme y decidió arriesgarse.
Gracias a varias inversiones exitosas, el Grupo Ramos logró salir adelante. Por eso, Celeste ganó un grupo de fieles seguidores dentro de la empresa. No importaba lo que decidiera, ellos siempre la apoyaban.
Pero, al mismo tiempo, también había quienes pensaban que Celeste no tenía la capacidad suficiente y que solo había tenido suerte. Decían que, al final del día, era una mujer dedicándose a los negocios, ¿qué podía saber ella de ese mundo? Que solo había tenido rachas de buena fortuna con algunos proyectos grandes, pero eso no significaba mucho. Según ellos, todos los que estaban en esas posiciones habían probado el éxito alguna vez.
El problema era que el dinero que había estabilizado a la empresa, Celeste lo había conseguido casi por su cuenta. Incluso el capital inicial para esas inversiones no salió de la cuenta del Grupo Ramos, sino de los ahorros personales de Celeste.
Los accionistas y el consejo directivo se negaron a usar dinero de la empresa para esas inversiones, así que Celeste no tuvo más opción que hipotecar la hacienda familiar de los Ramos.
Vendió prácticamente todas las antigüedades, joyas y artículos de lujo de la familia, incluso la reliquia más preciada de los Ramos acabó en una casa de empeño.
Aunque logró reunir una buena suma, si el Grupo Ramos hubiera aceptado hacer esa inversión desde el principio, habrían multiplicado las ganancias por diez o más.
Pero nadie quería arriesgarse en ese momento.
Después, cuando las inversiones de Celeste resultaron ser un éxito rotundo, muchos se arrepintieron de no haber usado fondos del Grupo Ramos.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...