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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1101

—Tú puedes no pensar en ti, pero deberías considerar a todos esos empleados que dependen de ti.

El día que firmaron el contrato con Kevin, al final Sabrina tampoco salió tan perjudicada.

Diego Cornejo lo había dicho: ese contrato era crucial para la empresa.

Pensando en eso, Sabrina ya no puso más objeciones.

—Gracias, hermano.

Federico añadió:

—Kevin quiere disculparse contigo en persona. Está en la sala de al lado, te llevo con él.

...

En la sala contigua, Kevin llevaba un buen rato esperando.

En cuanto la vio entrar, se levantó del sillón de inmediato.

—Señorita Ibáñez, qué bueno que llegó —le extendió la mano, mostrando una actitud sincera—. La vez pasada me dejé llevar y fui muy grosero con usted. Espero que pueda dejar pasar mi falta y darme una oportunidad de enmendar mi error.

Sabrina miró la mano que le ofrecía, pero no la estrechó.

Kevin, al notar su reacción, no se mostró incómodo; simplemente retiró la mano con naturalidad, como si nada hubiera pasado.

En la habitación, además de él, estaba una secretaria que, por su porte, se veía bastante eficiente.

Federico se dirigió a Kevin:

—Muéstrale el contrato revisado a Sabrina, por favor.

Kevin miró a su secretaria:

—Saca el contrato, que la señorita Ibáñez lo revise. Si hay algo que no le convence, que lo diga.

La secretaria, con un gesto respetuoso, le entregó el documento a Sabrina.

—Señorita Ibáñez, aquí tiene. Por favor, revíselo.

Sabrina tomó el contrato y se sentó en un sillón a un lado, dispuesta a analizar cada cláusula con atención.

Tenía que asegurarse de que Kevin no hubiera modificado ningún punto importante a escondidas.

En este tipo de contratos comerciales, los términos siempre son larguísimos, y era imposible revisarlo todo en un abrir y cerrar de ojos.

A Federico no pareció preocuparle la espera; se acomodó tranquilamente en el sillón de al lado, tomando un vaso con una bebida recién preparada.

En ese momento, el celular de Federico comenzó a sonar.

Al contestar, escuchó una voz nerviosa y agitada al otro lado de la línea.

—Señor, ¡tenemos un problema en el banquete!

Federico se tensó al instante.

—¿Qué pasó?

Capítulo 1101 1

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