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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1111

André entrecerró sus ojos oscuros y lanzó la pregunta como un cuchillo:

—Entonces explícame, ¿por qué te empeñas en difamar a Sabrina y limpiar la imagen de Ulises? Él secuestró a Sabrina, hay pruebas contundentes, todo el mundo lo vio en las redes. Como familiar de Sabrina, ¿no deberías buscar justicia por ella? ¿Por qué ahora defiendes al culpable? ¿Acaso tú y Ulises tienen algún trato oscuro entre manos?

Al decir esto, la voz de André se volvió cortante, tan filosa que Esteban fue retrocediendo sin poder responder palabra alguna.

—Ya basta —intervino Martín en el momento justo, cortando la tensión—. Cuando Sabrina salga de peligro, le preguntamos a Kevin y listo.

André apartó la mirada, con un aire distante, y se quedó esperando en silencio el fin del procedimiento.

Jorge miraba en silencio la noche a través de la ventana, pero por dentro estaba hecho un torbellino. Aquella oportunidad era única, pero todo se arruinó por culpa de Sebastián. Ese pensamiento le encendió una furia creciente: cada vez deseaba más deshacerse de Sebastián de una vez por todas.

Fue entonces que notó algo raro. Sebastián, quien siempre andaba pegado a Sabrina como su sombra, de repente había desaparecido. Aunque a Jorge le resultó extraño, no le dio demasiada importancia. Supuso que Sebastián había ido a cuidar de Thiago. La verdad, Jorge detestaba tanto a Sebastián que, con tal de no verlo, sentía que hasta el aire se volvía más ligero.

Ninguno se percató de que Sebastián ya llevaba rato sin estar allí.

...

Una hora después, sacaron a Sabrina de la sala de emergencias. Su estado se había estabilizado, pero aún no recuperaba la conciencia.

Martín se acercó a Federico y le ordenó:

—Federico, ya que Sabrina está fuera de peligro, ve por ese desgraciado de Kevin y tráelo aquí.

Luego se dirigió a Esteban:

—Esteban, hoy es la fiesta de cumpleaños de Eva. Seguramente tiene muchas cosas que hacer todavía, mejor llévala de regreso. Félix y yo nos quedamos a cuidar a Sabrina.

Esteban había tenido un día agotador entre la fiesta y el escándalo de las fotos de Rocío. Sinceramente, no tenía ganas ni energía para quedarse vigilando a Sabrina, quien además le caía mal.

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