La expresión de Rocío cambió de golpe, como si le hubieran dado una bofetada invisible.
Giró bruscamente hacia Ulises, y en su voz se coló un filo de incredulidad mezclado con ira.
—¿Qué dijiste? ¿Que él estuvo casado?
Ulises asintió con calma.
—La gente que lo está persiguiendo parece que tiene que ver precisamente con ese matrimonio del pasado. Por esa persona, porque era alguien especial para él, nunca se atrevió a acabar por completo con quienes lo buscan.
Rocío abrió los ojos como platos, su respiración se volvió agitada.
—¡No! ¡No te creo!
Ulises suspiró y soltó:
—Rocío, no seas ingenua. ¿Tú crees que alguien como Sebastián no tiene ningún pasado? Has convivido con él suficiente tiempo, ¿de verdad te parece que es tan inocente, como si fuera una hoja en blanco?
No, no lo parecía. Ni tantito.
Sebastián tenía una habilidad nata para tratar con la gente, sabía moverse en cualquier situación. Su trato con las mujeres era atento y caballeroso, sin caer en excesos. Alguien así, tan completo, no podía ser alguien sin historia.
Poco a poco, la duda fue calando en el interior de Rocío, aunque le costara aceptarlo.
Apretó los dientes y preguntó, con rabia contenida:
—¿Y quién es la persona con la que estuvo casado?
Ulises negó con la cabeza.
—La ha protegido muy bien. Hasta ahora, no hemos podido averiguar quién es.
Rocío cerró el puño con fuerza.
—Tú mismo lo dijiste: estuvo casado, pero eso ya fue. Ahora está solo, claramente ya se divorciaron. Todos tenemos un pasado; no voy a dejar de quererlo solo porque antes tuvo otra historia. Si decido querer a alguien, lo quiero con todo y su pasado.
Ulises no pudo evitar fruncir el ceño, sorprendido de lo terca que era Rocío incluso en ese momento.
—Rocío, te aferras tanto a tu primer amor… ¿y Sebastián? Para él, esa persona también debe ser única. Hay muchos hombres buenos en el mundo, no solo él.
La mirada de Rocío se fue apagando, como si una sombra le cubriera el corazón.
—¿Y si todo esto no son más que tus suposiciones? Mientras Sebastián no lo diga de su boca, yo no lo voy a creer.
Ulises intentó decir algo más, pero Rocío ya le había dado la espalda y se marchaba con pasos decididos.
El ceño de Ulises se marcó con fuerza, mostrando su molestia.
En ese instante, el celular de Ulises vibró en su bolsillo.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...