Sebastián asintió con una expresión pensativa, como si aún estuviera procesando todo lo que acababa de escuchar.
En ese momento, el celular de Sabrina empezó a sonar.
Sabrina echó un vistazo a la pantalla: era Marcelo.
Marcelo también había visto la transmisión en vivo hacía poco. Para él, la muerte de Quentin Fontaine no merecía ni un poco de lástima; es más, sentía que Quentin se lo había buscado y que Hache había hecho lo correcto.
Con una voz alegre, Marcelo comentó:
—Sabrina, la conferencia de prensa estuvo buenísima. Hasta yo me quedé impactado con lo que dijiste.
—Esta vez, no solo Quentin Fontaine se fue en vano, la familia Fontaine va a quedar marcada para siempre. Ahora todo el mundo los señala y los critica.
—Tu conferencia ni siquiera había terminado y ya la familia Fontaine estaba perdiendo millones en la bolsa.
—Ni los inversionistas quieren saber de ellos. Te aseguro que Fontaine ni se va a atrever a buscarte problemas otra vez.
Poder ayudarle a Sabrina, aunque fuera solo un poco, hacía que Marcelo se sintiera contento. Antes, se sentía completamente inútil y esa impotencia había permitido que André se aprovechara de Sabrina.
Marcelo continuó:
—Apuesto que el papá de Kevin Vargas también vio la transmisión y ahora debe estar aliviado de haber aceptado tu oferta de compra en su momento.
—Si no, el que estaría en problemas sería él.
—Por cierto —agregó, como si algo se le hubiera venido a la mente—, ¿qué ha sido de Daniela últimamente? Hace mucho que no sé nada de ella.
—Le marqué hace dos días y nada, ni me contestó ni respondió mis mensajes. ¿Tú sabes dónde anda?
Al escuchar el nombre de Daniela, un leve gesto de preocupación se dibujó en el rostro de Sabrina.
—Es probable que Daniela esté en casa de la familia Hoyos. Hace unos días, incluso me pasó información sobre algo importante.
La voz de Marcelo cambió de inmediato, reflejando un dejo de inquietud.
—¿Se fue al territorio de Ulises? Si Ulises la descubre… Daniela corre mucho peligro.
Sabrina suspiró con resignación.
—Por eso estoy pensando en sacarla de ahí.
Marcelo y Daniela también eran buenos amigos, así que ni pensó en negarse a ayudar.
—¿Ya tienes un plan, Sabrina?
—Sí. La última vez, Daniela me comentó que Ulises tiene pendiente una transacción muy importante.
—Está bien —dijo Marcelo—, yo me encargo del robo. Tú ve por Daniela.
Sabrina entendía sus motivos. Robar mercancía podía convertirse en un desastre, y él se preocupaba por su seguridad.
—Compañero, esto hay que planearlo con calma. No podemos lanzarnos así nada más.
—Ulises está en Chile, y no es nada fácil meterse con él.
—Además, su casa parece una fortaleza. Desde que tomó el control de la familia remodeló la finca, todo para evitar que lo asesinen.
—El seto es altísimo y hasta tiene un laberinto. Dicen que un asesino, contratado por alguien, intentó entrar para matarlo, pero terminó perdido en el jardín.
—La familia Hoyos es el terreno de Ulises. Meterse ahí es tan peligroso como el propio robo.
Marcelo escuchó con atención y, después de un momento, respondió:
—Entiendo, me voy a poner a buscar un mapa de la casa de la familia Hoyos ahora mismo.
Ambos colgaron poco después.
...
Una vez que Sebastián terminó con sus pendientes, Sabrina por fin se pudo concentrar en armar el rescate de Daniela y planear el golpe contra Ulises.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...