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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1221

Cuando Jorge llegó con su gente, el lugar ya estaba hecho un desastre.

Aun así, alcanzó a ver a Ulises completamente derrotado, sin poder ocultar su miseria.

A decir verdad, Jorge sí había considerado acabar con Ulises en ese momento. Pero cuando notó que los hombres de Ulises salieron disparados en cierta dirección, supo de inmediato que iban tras Sebastián.

Jorge titubeó apenas un instante, pero al final decidió ir tras Sebastián primero.

Ulises ya no era más que una sombra de lo que fue, eliminarlo sería tan fácil como aplastar una hormiga.

Pero Sebastián... Sebastián era otra historia. Él pasaba todos los días junto a Sabrina, y eso le daba a Jorge una rabia aún mayor que la que sentía por Ulises.

Sebastián se había convertido en una espina clavada en su costado, un estorbo imposible de ignorar.

Tenía que deshacerse de Sebastián antes que nada.

Sebastián logró retirarse a toda prisa. La familia Hoyos estaba sumida en el caos tras la explosión, y con Ulises inconsciente, todo el mundo andaba como pollo sin cabeza.

Los hombres de Ulises ni siquiera lograron acercarse a Sebastián.

Jorge, aprovechando la confusión, intentó colarse con su gente, pero en realidad tampoco pudo dar con el paradero de Sebastián.

Justo cuando estaba a punto de rendirse, para su sorpresa, lo vio en el jardín de la familia Hoyos junto a su grupo.

Al ver a Sebastián, Jorge no pudo creerlo.

Después de todo el alboroto que había causado, ¿no debería estar huyendo como alma que lleva el diablo?

Pero no. Ese loco, lejos de escapar, estaba cortando flores en el jardín.

¿Quién en su sano juicio haría eso?

Lo que más coraje le dio a Jorge fue que él mismo le había avisado a Ulises para que estuviera preparado.

Y aun así, Ulises no pudo ni rozar a Sebastián.

Sebastián había entrado hasta el corazón del territorio de Ulises, ¡y ni así lograron matarlo!

¡Menudo inútil!

Sin pensarlo dos veces, Jorge disparó su arma.

El ruido atrajo a los hombres de Ulises, así que Jorge no se atrevió a quedarse mucho tiempo. Apenas vio que había alcanzado a Sebastián, se largó de ahí lo más rápido que pudo.

Sin embargo, no tenía claro qué tan grave había sido la herida de Sebastián.

En los dos días siguientes, la ubicación del celular de Sabrina siempre marcaba el hospital.

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